Qué es
Las varices son venas anormalmente dilatadas y tortuosas. Aunque puede afectarse cualquier vena del cuerpo, la localización más frecuente es en las venas superficiales de las piernas. Su gravedad es variable oscilando desde un simple problema estético por la deformidad que las varices producen en las piernas hasta la aparición de una insuficiencia venosa con incompetencia valvular.
Cómo se produce
Las venas varicosas pueden ser primarias o secundarias. Las primarias resultan de un desarrollo defectuoso de las paredes venosas con debilidad congénita de las mismas. Las varices secundarias se producen por insuficiencia venosa profunda y por incompetencia de las venas perforantes que comunican las venas superficiales con las profundas.
Existen una serie de factores que predisponen y favorecen la aparición de varices. El factor más importante es la postura. Cuando las piernas están declives en periodos prolongados, se eleva mucho en ellas la presión venosa. Por tanto las ocupaciones que exigen estar mucho tiempo de pie (camareras, peluqueras) originan con frecuencia éxtasis venosa y edema en los pies. Aproximadamente la mitad de los pacientes con venas varicosas primarias tienen antecedentes familiares y este tipo una doble frecuencia en mujeres.
Otras situaciones predisponentes son el embarazo, la obesidad, y las masas tumorales que dificultan el flujo del retorno venoso.
Sintomatología
Los pacientes con varicosidades suelen ir al médico por la deformidad estética de las piernas. Más adelante aparece dolor inespecífico con sensación de pesadez de las piernas que puede atribuirse a congestión y acumulación de sangre en el sistema venoso superficial dilatado. A estos síntomas se añaden hormigueos (parestesias), aumento de la sensibilidad cutánea (hiperestesia), hinchazón de predominio en las últimas horas del día (vespertino) y trastornos de la textura de la piel (tróficos). Todos estos síntomas empeoran si la persona está sentada o de pie por tiempo prolongado y menguan con la elevación de las piernas por encima del nivel del corazón.
Las complicaciones de las varices, son frecuentes y numerosas:
Trastornos de la piel que van desde un simple edema local (hinchazón) con cianosis (coloración azulada de la piel), dermatitis, pigmentación, hasta la induración por encima del tobillo cuya cronicidad facilita la aparición de la úlcera venosa.
Tromboflebitis o rotura espontánea o traumática de la vena varicosa con hemorragia.
Diagnóstico
Si se coloca al paciente de pie, pueden observarse áreas venosas dilatadas, tortuosas y alongadas. La inspección es muchas veces suficiente para llegar al diagnóstico del síndrome varicoso, valorándose la distribución, forma y color de la red venosa superficial. Para averiguar la localización de la incompetencia valvular venosa existen varias pruebas clínicas diagnósticas. Ocasionalmente, la venografía o el Doppler pueden ayudar a aclarar las características anatómicas del sistema venoso.
Tratamiento
La mayoría de los pacientes con varices pequeñas o iniciales se van a beneficiar de medidas preventivas como elevar las piernas periódicamente, evitar estar de pie mucho tiempo y el uso de medias de compresión elástica. La mayoría de los pacientes se pueden tratar con métodos conservadores, pero si fallan en el control de los síntomas o aparecen complicaciones de éxtasis venoso puede valorarse un tratamiento más agresivo. Si las varices aparecen en segmentos cortos son útiles las soluciones esclerosantes. Cuando son extensas se aconseja el tratamiento quirúrgico que consiste en la extracción de las dilataciones venosas y la sutura de todas las colaterales. .
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid