Qué es
El síndrome de isquemia arteria crónica es el conjunto de síntomas y signos producidos por una inadecuada irrigación arterial que de forma progresiva se ha establecido en las extremidades, fundamentalmente en miembros inferiores.
El desarrollo lento permite la aparición de circulación colateral (vasos que comunican la arteria obstruida por encima y por debajo de la obstrucción), lo que aporta una cantidad de sangre a la extremidad que aunque menor que en circunstancias normales, es suficiente para mantener la función del miembro afecto.
Cómo se produce
La aterosclerosis es la causa más importante de la isquemia arterial crónica de los miembros inferiores en los pacientes de más de 40 años, siendo más frecuente en el sexo masculino. Se produce un acúmulo en las paredes arteriales de lípidos en forma de colesterol, en lo que se llaman "placas de ateroma" que van progresando o creciendo hasta que obstruye totalmente la luz arterial. Se consideran factores de riesgo para la formación de placas de ateroma la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, el tabaco y la diabetes.
Las lesiones ateroscleróticas se localizan preferentemente en las ramificaciones arteriales siendo el 80-90% de los casos la afectación de las arterias femorales y poplíteas.
Sintomatología
Claudicación intermitente: trastorno doloroso en las piernas que aparece con la marcha y desaparece en reposo. El dolor se localiza en la pantorrilla o en el pie y aparece después de caminar una distancia más o menos larga. Según avanza la enfermedad la distancia que puede recorrerse sin dolor va disminuyendo. Cuando el dolor aparece en reposo (fundamentalmente por la noche) obliga al paciente a mantener la extremidad en posición declive o a veces a caminar.
Por otra parte el miembro afectado aparece con una disminución de la temperatura respecto al otro, así como una disminución del vello y de la sudoración por falta de riego sanguíneo. Esta falta de riego dificulta la cicatrización de las heridas y favorece el desarrollo de úlceras cutáneas y/o gangrena en estadíos avanzados.
Diagnóstico
La exploración física es de extrema importancia para establecer el diagnóstico de isquemia y valorar su gravedad. La palpación sistemática de los pulsos arteriales es la maniobra fundamental. Es importante tener en cuenta los cambios de coloración de la piel, la temperatura local y la determinación de tiempo de llenado venoso así como la auscultación de los vasos.
Las exploraciones complementarias que contribuyen al diagnóstico son la arteriografía que consiste en la inyección de un contraste radiopaco que dibuja el árbol arterial y localiza la obstrucción. Permite establecer la indicación quirúrgica del proceso.
El Doppler arterial en aquellos casos en que no es posible la arteriografía.
Tratamiento
Tratamiento farmacológico
Vasodilatadores periféricos: poco eficaces. La pentoxifilina es el más usado. Disminuye la viscosidad sanguínea y aumenta la flexibilidad de los glóbulos rojos mejorando la irrigación de los tejidos.
Inhibidores plaquetarios: fundamentalmente AAS y clopidogrel. Se ha comprobado que disminuye la progresión de la aterosclerosis y la producción de isquemia aguda.
Tratamiento de revascularización
No quirúrgico: angioplastia percutánea transluminal. Resuelve la obstrucción introduciendo un catéter en la luz del vaso y arrastrando mecánicamente las placas de ateroma. Es de elección en obstrucciones cortas (menores de 5 cm) en arterias de mediano o gran calibre, pero no sirve para arterias de pequeño calibre.
Quirúrgico: Derivaciones (by-pass), sorteando la zona ocluida mediante injertos de vena del paciente o de material sintético (dacrón). Se reserva para pacientes con síntomas progresivos, graves o incapacitantes.
Otros procedimientos
Tromboendarterectomía es la extirpación del trombo junto con la capa interna o íntima de la arteria.
Simpatectomías es la anulación del sistema nervioso simpático que inerva la zona y que produce la constricción de la arteria.
Medidas preventivas
Encaminadas a evitar la progresión de la aterosclerosis, mediante el control de los factores asociados.
Dieta equilibrada evitando exceso de grasa animales (dieta pobre en colesterol)
Adecuado control de la tensión arterial y la diabetes
Abandono del hábito tabáquico. Esta última es la medida inicial más importante ya que puede aumentar hasta el doble la distancia de claudicación y condicionar los resultados de cualquier otro tratamiento.
Debe recomendarse el dar paseos hasta la aparición del dolor y a continuación descansar, puesto que supone que el ejercicio estimula la formación de circulación colateral.
La higiene de los pies debe ser extrema, evitando las compresiones de medias, calcetines o zapatos ya que disminuye el flujo sanguíneo favoreciendo la formación de úlceras cutáneas.
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid