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Psiquiatría

 

Esquizofrenia

Qué es

La esquizofrenia es una enfermedad mental crónica, en muchos casos grave, pero relativamente poco frecuente. Se caracteriza porque el paciente percibe cosas que, en realidad, no existen (alucinaciones); tiene ideas o creencias en relación a lo que le rodea que se alejan de lo cierto (delirios); se comportan y hablan en función de cómo perciben y como piensan , es decir, de una manera desorganizada; y sienten de manera concordante a como piensan.


Cómo se produce

No existe una relación causa-efecto entre un determinado factor y el desarrollo de una esquizofrenia. Sin embargo se encuentran determinados elementos que predisponen a padecerla.

Dentro de los llamados mensajeros de información del cerebro (neurotransmisores), los que se han relacionado con esta enfermedad son dos fundamentalmente: Dopamina y Serotonina. Estas sustancias regulan la comunicación entre zonas de nuestra mente, encargadas de emitir pensamientos, interpretar lo que percibimos o elaborar una emoción, entre otros aspectos.

Elementos modificables de este cuadro son: El abuso de drogas, las familias que cuyos miembros se relacionan de una manera inadecuada (crítica excesiva, ausencia de afecto, ambigüedad en los premios y castigos, en las que no se permite una maduración segura y autónoma del individuo,...), las enfermedades neurológicas severas (traumatismos), la falta de relaciones sociales,...


Sintomatología

Es muy importante señalar en este punto que, pese a lo que puede parecer, sólo en excepcionales ocasiones una persona con esquizofrenia puede ser un peligro para los demás.

La clínica suele comenzar en la adolescencia, generalmente en forma de cambio en el rendimiento intelectual y pérdida de las relaciones sociales.

Los síntomas más llamativos son las alucinaciones (percibir algo que no existe) y los delirios (tener el convencimiento de que está ocurriendo algo que no es cierto). Son los llamados síntomas positivos.

Generalmente aparece un aislamiento progresivo, una dificultad para expresar emociones, una suspicacia generalizada, un lenguaje limitado en el contenido,... que conforman los llamados síntomas negativos.

En general, podemos diferenciar tres fases en la evolución clínica del paciente con esquizofrenia:

1. Fase prodrómica: Se trata de una fase premonitoria de los síntomas psicóticos. El paciente presentará, en los meses previos al brote psicótico, cambios en la personalidad, abandono de las actividades sociales, retraimiento, irritabilidad, pasividad, etc.. Clásicamente se ha llamado a esta fase “trema”.

2. Fase psicótica: Se produce una pérdida de contacto con la realidad, predominando los delirios y alucinaciones. También aparecen alteraciones en el contenido del lenguaje (empleo de palabras nuevas e inventadas: neologismos), o alteraciones de la conducta.

3. Fase residual: En esta fase destacan las alteraciones de la afectividad (inapropiada, o aplanada, o con falta de reactividad), acompañadas de intenso retraimiento social y pensamiento o conducta extraños.

Algunos factores considerados como factores de mal pronóstico clínico en la esquizofrenia, son los siguientes:

 inicio a edad temprana, sin factores precipitantes,

 clínica prolongada,

 mala adaptación social,

 historia familiar de esquizofrenia,

 asociación con enfermedades neurológicas,

 recaídas frecuentes,...


Diagnóstico

El seguimiento clínico del paciente desde que aparece una ruptura marcada con su funcionamiento habitual, nos permite evaluar si se trata de una esquizofrenia y establecer un tratamiento temprano. Existen tests psicológicos, cuyo valor fundamental es determinar el grado de repercusión de la enfermedad sobre el estado mental, así como la mejoría con el tratamiento establecido. Es, en ocasiones, difícil diferenciar de otras enfermedades psiquiátricas que aparecen en la adolescencia y de cuadros médicos (fundamentalmente neurológicos), que cursan con síntomas parecidos. Antes de hacer el diagnóstico es imprescindible descartar cualquier causa médica que pueda justificar los síntomas, siendo necesario la realización de una correcta exploración física, una analítica y descartar el consumo de determinados fármacos y/o drogas de los síntomas (una exploración física, una analítica y un listado de fármacos y/o drogas que consuma).


Tratamiento

Los fármacos indicados para la esquizofrenia son los llamados sedantes mayores o neurolépticos. Actúan devolviendo el equilibrio en la función de los anteriormente citados neurotransmisores.En general, dichos fármacos suelen ser más exitosos a la hora de resolver los llamados síntomas positivos que los negativos. Estos últimos son bastante difíciles de tratar. La clave para que sean eficaces es que el enfermo acepte tomar el tratamiento regularmente. Cerca de la mitad de las personas con esquizofrenia no cumplen con el tratamiento a corto plazo, número que aumenta si es a largo plazo. La elección del medicamento a emplear está en función de la experiencia previa del especialista, de la respuesta anterior adecuada en el paciente, de la capacidad de tolerar los efectos secundarios, de la gravedad del cuadro y de la existencia de causas médicas que limiten el empleo de un determinado producto.

Un efecto secundario de los neurolépticos es el llamado síndrome extrapiramidal, caracterizado por rigidez muscular, ya sea generalizada o localizada en una región del cuerpo, como por ejemplo a nivel de la musculatura cervical.No obstante, el efecto secundario más temido de este grupo farmacológico es el síndrome neuroléptico maligno, caracterizado por rigidez, destrucción de las fibras musculares (rabdomiolisis), hipertemia, taquicardias, etc…que asocia con una elevada morbimortalidad.


Medidas preventivas

La reducción, en la medida de lo posible, de los factores favorecedores de la esquizofrenia, es la mejor forma de prevención. Evitar las drogas, establecer relaciones sociales variadas y seguras, un ambiente familiar que permita el desarrollo de sus miembros sin limitaciones,..., son fundamentales para disminuir la probabilidad de su aparición.


Última actualización: del 2006

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Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médica Residente de Geriatría. H.C.San Carlos.Madrid.
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.