Qué es
Son formas de pensar, sentir y comportarse, mantenidas en el tiempo, que se alejan de lo esperable para la cultura y edad de los que lo padece. La personalidad se forja a lo largo de la vida de las personas, se mantiene estable en la edad adulta, y marca la forma de relacionarse con los demás, los sentimientos de uno y la manera de pensar acerca de lo que le rodea. Los trastornos de personalidad aparecen cuando esa manera de estar en el mundo se hace inflexible, no se adapta a la convivencia con los demás, afecta de manera severa a la forma de funcionar en el día a día y generan malestar, en el que lo padece o en los próximos a él.
Cómo se produce
Para unos autores los trastornos de personalidad aparecen como formas de defenderse de pensamientos o impulsos, que les generan ansiedad. Así, personas que tienen miedo de expresar sus sentimientos se vuelven metódicos y detallistas, para no tener que mostrar afecto (obsesivos).
Sintomatología
Se han descrito hasta nueve tipos de trastornos de la personalidad. Lo fundamental en estos cuadros es la desviación, respecto a lo esperado en la cultura del individuo, de la forma de pensar, sentir y comportarse. Los síntomas se mantienen invariables en el tiempo y suelen provocar malestar en el que lo padece y en su entorno.
Dentro de los trastornos de personalidad, cada uno de ellos se define por unas características especiales: los hay desconfiados, suspicaces y rencorosos (paranoide); los hay solitarios e indiferentes a los sentimientos (esquizoides); están los irresponsables, despiadados y fuera de las normas (antisociales); los que se relacionan y actúan de manera impulsiva y temen el abandono (límites); los que quieren ser el centro de atención y viven de una manera dramática (histriónicos); los indecisos, detallistas y escrupulosos (obsesivos); los que no se relacionan por miedo al rechazo (evitativos); los que dejan que los demás tomen decisiones por ellos a toda costa (dependientes); Y los que se creen omnipotentes, son explotadores y arrogantes (narcisistas).
Diagnóstico
La entrevista con el paciente y su seguimiento en el tiempo constituyen la manera más eficaz de evaluar los trastornos de personalidad. El problema fundamental es que este tipo de pacientes raramente solicitan de forma espontánea consulta. Es prioritario determinar en qué grado el cuadro está interfiriendo con la vida de la persona que lo experimenta y la de los que se relacionan con él.
Tratamiento
Al tratarse de enfermedades crónicas y estables, y dada la escasa predisposición a solicitar ayuda, lo habitual es que este tipo de pacientes rechace tomar una medicación a largo plazo. Por ello es importante que el médico que evalúe a este tipo de personas, obtenga la suficiente confianza como para proporcionar una visión más objetiva de los síntomas, sin que se viva como un enjuiciamiento.
Los medicamentos en este conjunto de problemas tienen una eficacia relativa por las cuestiones mencionadas anteriormente. No obstante, son un buen complemento, cuando se consigue una relación terapéutica correcta.
Medidas preventivas
No existen medidas preventivas como tales para los trastornos de personalidad. Sin embargo hay factores que permiten reducir las manifestaciones más llamativas de estos cuadros: Un ambiente familiar estable y flexible, el establecimiento de unas normas básicas de convivencia, la educación con patrones que favorezcan la maduración equilibrada del individuo,....
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid