¿Qué es?
El páncreas es una glándula situada por detrás del estómago y cerca del hígado. Se trata de un órgano que va a desempeñar dos tipos de funciones principales: la de secretar a través de un conducto que se une al conducto de la bilis y que desemboca en el intestino, una serie de sustancias o enzimas pancreáticas cuya misión va a estar relacionada con la digestión de los alimentos, y por otro lado se va a encargar de sintetizar y liberar dos hormonas tan importantes como el glucagón y la insulina.
La pancreatitis es una inflamación del páncreas por diversos motivos, que puede aparecer de forma repentina o aguda, o bien prolongarse en el tiempo ocasionando un cuadro crónico.
La pancreatitis aguda es una patología grave, con una mortalidad en torno al 3-12%. Sin embargo con tratamiento médico suele presentar un 80% de curación aunque las recurrencias son frecuentes. Es muy importante reconocer los factores de gravedad de forma precoz.
¿Cómo se produce?
En el caso de la pancreatitis aguda la causa más frecuente suele ser la presencia de litiasis o cálculos en la vía biliar, seguido de el abuso de alcohol. En general cualquier afectación de la vía biliar (conducto compartido entre la bilis y las enzimas del páncreas), puede ocasionar una pancreatitis aguda, como es el caso de tumores del propio páncreas o en regiones vecinas y algunos parásitos, entre otros. A parte de los factores mencionados pueden actuar como causa algunos tóxicos y fármacos (antibióticos, alcohol, diuréticos...) o bien infecciones, la úlcera gástrica perforada o aquellos casos debidos a procedimientos diagnósticos y terapéuticos como la colangiopancreatografía retrograda endoscópica, y algunas intervenciones quirúrgicas. A veces no es posible conocer la causa.
En cuanto a la pancreatitis crónica la causa directa más frecuente es el alcoholismo y, en general aquellos casos de brotes repetidos de pancreatitis aguda que con el tiempo terminan por hacerse crónicos.
El mecanismo por el cual resulta la pancreatitis suele comenzar con la liberación de las enzimas pancreáticas en el propio páncreas en lugar de en el intestino, con lo que estas enzimas van a digerir el propio tejido pancreático en lugar de los alimentos ingeridos. Como consecuencia se va a producir la inflamación y destrucción del páncreas. Si esta secuencia ocurre de forma repetida puede ocasionar una destrucción paulatina del páncreas y cronificación del cuadro.
Sintomatología
En el caso de la pancreatitis aguda el síntoma predominante va a ser el dolor abdominal en el cuadrante superior del abdomen, que en ocasiones se desplaza a la espalda como si de un cinturón se tratara, siendo muy intenso, y aumentando de forma progresiva en cuestión de minutos, pudiendo durar hasta días. Se suele acompañar de náuseas y vómitos así como, en ocasiones, fiebre y pérdida de apetito con malestar general, sudoración, escalofríos y diarrea. En aquellos casos más graves pueden acompañarse de baja tensión arterial, palidez y shock. En ocasiones puede presentar coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos.
La sintomatología de la pancreatitis crónica es más prolongada pero se basa, del mismo modo que en el caso agudo, en un dolor abdominal de similares características que tiende a desencadenarse con los alimentos y especialmente con el alcohol, y que puede llegar a hacerse constante a medida que se cronifica la enfermedad para terminar desapareciendo conforme evoluciona la destrucción del páncreas. Otro de los síntomas frecuentes en las fases más avanzadas son los derivados de la mala digestión de los alimentos, ya que conforme va destruyéndose el páncreas se van dejando de fabricar enzimas que digieran la comida ingerida. Como consecuencia las heces serán muy pastosas con alto contenido en grasas no digeridas, y del mismo modo el paciente presentará síntomas de desnutrición progresiva con pérdida de peso y déficit de vitaminas, especialmente la B12. A medida que evoluciona la destrucción del páncreas se pondrá de manifiesto la pérdida de la capacidad de síntesis de hormonas como la insulina, presentando síntomas de diabetes mellitus.
Diagnóstico
La exploración física va a evidenciar un dolor a la palpación en la región superior del abdomen, distensión del abdomen, ruidos intestinales disminuidos y, en ocasiones hematomas en ambos lados del abdomen o alrededor del ombligo, lo cual suele indicar mal pronóstico.
En la analítica podremos encontrar alteraciones inespecíficas como aumento de los glóbulos blancos , especialmente los neutrófilos, anemia, calcio bajo, aumento de las enzimas hepáticas (transaminasas), y de la bilirrubina, e incluso aumento del azúcar en sangre. Sin embargo va a ser necesaria la determinación de moléculas más específicas como las enzimas del páncreas que aparecen típicamente aumentadas en sangre como son la amilasa, la lipasa y otras menos frecuentes como la tripsina sérica.
La radiografía de tórax y de abdomen nos va a servir para descartar otras causas de dolor abdominal y pueden aportarnos información acerca de la existencia de perforación o de obstrucción intestinal, así como de derrame pleural frecuente en la pancreatitis aguda. En el caso de pancreatitis crónica pueden visualizarse a veces calcificaciones en la región del páncreas.
La ecografía puede ser útil para el diagnóstico aunque hay porciones del páncreas de peor visualización respecto a otras técnicas. No obstante puede aportarnos información sobre la posible causa mediante la detección de cálculos biliares.
El TC de abdomen (scanner) visualiza mejor todo el páncreas de forma que podremos ver las alteraciones morfológicas típicas de la pancreatitis además aportarnos una valoración pronóstica si la realizamos con contraste. En general no suele ser necesario recurrir a esta prueba a menos que se evidencien factores de gravedad.
La colangiopancreatografía retrograda endoscópica (CPRE) puede ser útil para valorar la vía biliar y pancreática, especialmente en el caso de pancreatitis crónica, así como para extraer algún cálculo que esté enclavado en dicha localización.
Otras pruebas, especialmente en el caso de la pancreatitis crónica, van a ir destinadas a demostrar la presencia de mala digestión y malnutrición, mediante estudio de grasas en heces, valores nutricionales y demostración del un aumento en el tripsinógeno sérico en la analítica, entre otros.
Tratamiento y complicaciones
En el caso de la pancreatitis aguda el tratamiento médico va a consistir en ayuno absoluto con aporte intravenoso de gran cantidad de fluidos mediante sueroterapia, analgesia potente y, en aquellos casos con gran distensión del abdomen y vómitos puede ser necesario el uso de una sonda en el estómago a través de la nariz. No es necesario inicialmente el tratamiento con antibióticos, sin embargo en casos muy graves con importante necrosis del páncreas pueden ser utilizados. En casos graves con gran afectación puede ser necesario el tratamiento en UCI con fármacos más potentes.
En algunos casos en los que la causa es debida a cálculos biliares, y con mala evolución debido a una importante obstrucción del drenaje de la bilis, puede procederse a la realización de una endoscopia y abrir mediante una incisión la salida de las vía pancreático-biliar.
A veces aparece una infección circunscrita localizada en el páncreas, que se denomina absceso, lo que va a requerir tratamiento antibiótico y drenaje, bien mediante la colocación guiada por el Scanner de una aguja en el absceso, o bien mediante la extirpación por cirugía del mismo. A veces puede aparecer una colección de agua sin infección asociada en el páncreas, es lo denominado como pseudoquiste, el cual si no es muy grande puede resolverse solo o bien puede mantenerse y dar problemas, requiriendo por lo tanto la realización de una intervención quirúrgica.
En el caso de la pancreatitis crónica el tratamiento se va a basar en una analgesia potente y el aporte de preparaciones con enzimas pancreáticos para una correcta digestión de los alimentos. En este caso suele requerirse con más frecuencia una intervención quirúrgica, especialmente en los casos en los que el dolor sea incontrolable con una potente analgesia, y complicaciones como el pseudoquiste, obstrucción de la vía biliar o del propio intestino delgado, o la sospecha de cáncer de páncreas.
Medidas preventivas
La prevención va a ir dirigida a las causas más frecuentes, especialmente el abuso de alcohol que debe ser suspendido de forma drástica. Evitar comidas copiosas ricas en grasas. La detección de las piedras de la vesícula biliar y su control así como la extirpación de la vesícula en el caso de haber presentado ya una colecistitis o bien una pancreatitis puede ayudar a evitar un nuevo episodio.
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid