¿Qué es?
La nefroangioesclerosis hace referencia a una afectación del riñón que aparece como consecuencia de las complicaciones de la hipertensión arterial. El término de nefroangioesclerosis es principalmente anatomopatológico e histológico, es decir es un hallazgo que se detecta en el análisis del tejido renal al microscopio, en el cual se observa primordialmente una alteración con estrechamiento de los microvasos renales.
También puede ser conocido como nefroesclerosis, nefroesclerosis hipertensiva benigna, nefroesclerosis arteriolar y nefropatía hipertensiva.
A menudo se asocia con otros factores de riesgo cardiovascular como el aumento del colesterol y triglicéridos, y el aumento del ácido úrico o la glucosa en la sangre. Es más frecuente en la raza negra, varones y de edad avanzada.
Se distingue una forma maligna poco frecuente con intensa afectación y necrosis de los vasos renales que cursa con una hipertensión arterial acelerada y de difícil manejo que puede llegar a producir rápidamente afectación vascular a otros niveles, y fracaso renal. Sin embargo la forma más frecuente suele ser la forma benigna que suele ser más frecuente en edades avanzadas y cuyo curso es más paulatino.
Cómo se produce
Como ya se ha comentado el aumento de la tensión arterial es el principal causante de la nefroangioesclerosis. Realmente no se conoce muy bien como el aumento de la presión arterial puede llegar a iniciar una lesión renal, pero no existe ninguna duda de cómo afecta en la progresión de la enfermedad. En general la tensión aumentada produce una alteración en los vasos sanguíneos microscópicos que llevan la sangre a las nefronas que son las encargadas de depurar las impurezas de la sangre. Así el aumento de la presión a ese nivel produciría una lesión inicial en los vasos sanguíneos que terminan por fabricar tejido cicatricial que llevaría a un estrechamiento y anulación de esa microvasculatura. Esto conlleva a una deficiente depuración de la sangre por la nefrona, desarrollándose un fracaso renal progresivo.
Además algunos factores metabólicos que actúan como factores de riesgo cardiovascular como la alteración de los lípidos, y el azúcar, así como el ácido úrico, ejercerían un papel añadido de daño vascular sobre el riñón, de forma adicional al de la presión arterial.
También existe una cierta predisposición genética a desarrollar la enfermedad del riñón.
Sintomatología
La sintomatología viene derivada de la propia hipertensión arterial y la insuficiencia renal crónica progresiva. Así pueden aparecer:
Alteraciones gastrointestinales como anorexia, nauseas y vómitos, estreñimiento, hemorragia digestiva, etc.
Alteraciones neurológicas como calambres musculares, síndrome de piernas inquietas, encefalopatía urémica (convulsiones, coma), etc.
Alteraciones sanguíneas como anemia, trastornos de la coagulación, hiperuricemia, etc.
Alteraciones óseas.
Alteraciones cutáneas como palidez terrosa, prurito cutáneo, etc.
Alteraciones cardiovasculares como hipertensión arterial difícilmente corregible, insuficiencia cardiaca, pericarditis, etc.
Diagnóstico
Dado que no existen síntomas específicos de la nefroangioesclerosis, y la afectación renal puede ser indistinguible de otros tipos de insuficiencia renal como la nefropatía diabética, en general el diagnóstico es por exclusión en un paciente con Tensión arterial alta y mal controlada, en un contexto en el que no existen otros procesos concomitantes como la enfermedad renal aterosclerótica.
Así pueden existir una serie de datos clínicos que nos haga sospechar el cuadro:
Historia familiar de hipertensión arterial.
Sexo varón y edad mayor de 55 años.
Historia de hipertensión arterial esencial de largo tiempo de evolución, con hipertrofia de ventrículo izquierdo y retinopatía grado I-II.
Daño vascular aterosclerótico a otros niveles: arteriopatía periférica, cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular.
Asociación frecuente con enfermedad vascular aorto-renal aterosclerótica.
Proteinuria < 1,0 – 1,5 g/24 horas. Ausencia de microhematuria.
Dislipidemia e hiperuricemia asociadas.
Riñones ligeramente disminuidos de tamaño en la ecografía.
Raza negra.
No obstante el diagnóstico definitivo se realiza mediante la realización de biopsia y la demostración de las lesiones características de nefroangioesclerosis. Sin embargo, dado que la biopsia renal es un método diagnóstico algo agresivo, no suele ser habitual su realización dado que la sospecha clínica suele ser suficiente y en general el control de las cifras tensionales puede mantener estable la lesión renal y evitar su progresión. Por ello la biopsia suele reservarse para casos dudosos.
Tratamiento
El tratamiento debe basarse en la reducción de la presión arterial a niveles inferiores a 125-130/75-80 mmHg, añadiendo cuando sea necesario fármacos que disminuyan el colesterol y triglicéridos (por ejemplo estatinas) y antiagregantes plaquetarios como el ácido acetilsalicílico. Además debe evitarse la sal en las comidas y realizar comidas bajas en proteínas. Se aconseja suprimir totalmente el tabaco.
En cuanto al tratamiento hipotensor es probable que los fármacos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (Captopril, enalapril) o los antagonistas de los receptores de Angiotensina II (losartán, valsartán, etc.) sean los más eficaces para evitar la progresión de la insuficiencia renal. Los diuréticos, los antagonistas del calcio, o los alfa agonistas pueden ayudar a reforzar el efecto de los hipotensores descritos previamente.
Medidas preventivas
Su detección precoz podría servir para corregir los factores que aceleran su progresión (HTA, dislipidemia, tabaquismo, etc.). Por ello debe evitarse la sal en las comidas y realizar comidas bajas en proteínas. Se aconseja suprimir totalmente el tabaco.
Última actualización: del 2007
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid