Concepto
La broncoscopia es una prueba diagnóstica que permite visualizar la vía respiratoria, es decir, examina de forma visual directa la laringe, tráquea y bronquios.
La exploración se realiza con un tubo flexible alargado llamado broncoscopio, el cual está dotado de una luz en el extremo que permite al médico observar dentro del pulmón las grandes vías aéreas. Solo en contadas indicaciones el tubo es de características rígidas, dependiendo su indicación del motivo de realización de la prueba.
Con esta técnica podemos recoger muestras de secreciones respiratorias, tejido bronquial o pulmonar, o ganglios del mediastino, y en ocasiones puede emplearse con fines terapéuticos.
Procedimiento
La prueba consiste en introducir el broncoscopio a través de una de las fosas nasales, o de la boca del paciente, hasta llegar al interior de las vías respiratorias. La imagen obtenida por este instrumento se transmite hasta el ordenador, a través de una fibra óptica o de una cámara de vídeo instalada en el broncoscopio.
Una vez dentro, el médico puede tomar algunas muestras (biopsia transbronquial, citología) de los tejidos, para posteriormente ser examinados.
También permite realizar un lavado broncoalveolar, procedimiento que los médicos utilizan para obtener muestras de las vías aéreas más pequeñas, las cuales no se pueden observar a través de un broncoscopio. Después de ajustar el broncoscopio dentro de la vía respiratoria pequeña, el médico instila agua salada (solución salina) a través del instrumento. A continuación se succiona el líquido, y con él las células y algunas bacterias, hacia el interior del broncoscopio. El examen de esas materias al microscopio contribuye a diagnosticar algunos cánceres e infecciones.
En general, es una prueba bien tolerada con duración aproximada de 15-20 minutos, aunque la duración total depende fundamentalmente de para que haya sido indicada. Se puede realizar con el paciente sentado o tumbado, y en ocasiones puede estar guiada por radiología. Se utiliza un anestésico local para la garganta y boca, tipo vaporizador, para minimizar las molestias de la introducción del broncoscopio. Secundario a ello el paciente puede referir sensación de malestar oral, o incluso que no puede tragar o respirar, lo cual son efectos normales derivados del uso de dicha anestesia.
Durante la prueba se registra continuamente el ritmo cardíaco y la oxigenación sanguínea, ya que es frecuente que necesite oxígeno durante su realización.
Indicaciones
La broncoscopia puede ser útil para el diagnóstico y tratamiento de ciertas afecciones. Se puede usar un broncoscopio flexible para extraer secreciones, sangre, pus y cuerpos extraños, así como para colocar medicaciones en áreas específicas del pulmón e investigar una causa de hemorragia.
La recogida de secreciones mediante esta técnica son posteriormente examinadas y cultivadas, ayudando de esta forma al diagnóstico de muchas infecciones pulmonares o neumonías.
En los casos de sangrados extensos procedentes de la vía respiratoria (hemoptisis), este procedimiento puede llegar a detener la hemorragia.
Si el médico sospecha la presencia de un cáncer de pulmón, puede examinar las vías aéreas de forma directa con el broncoscopio y extraer muestras de cualquier zona sospechosa.
En los casos de personas con quemaduras o que han aspirado humo, la broncoscopia contribuye a evaluar el estado de la laringe y de las vías aéreas.
En general, las posibles indicaciones de realizar una broncoscopia son:
Neumonías por aspiración.
Presencia de atelectasia.
Sospecha de tumoración pulmonar.
Existencia de obstrucción de vía aérea.
Instrucciones y cuidados previos y posteriores
El paciente no debe comer ni beber durante las 6-8 horas anteriores a una broncoscopia. También a veces, según los casos, es posible que el médico recomiende que no se tome algunos medicamentos en los días previos a la prueba, como por ejemplo los anticoagulantes o aspirina.
Con frecuencia se administra un sedante para calmar la ansiedad que la prueba origina. Para evitar las arcadas o la tos que pueda producir la introducción del tubo, se usan en ocasiones antitusígenos y/o antieméticos previamente. A veces también es necesaria la administración de atropina previo al procedimiento para reducir los riesgos de espasmos en la laringe y la disminución de la frecuencia cardiaca, incidentes que a veces ocurren durante el procedimiento.
Normalmente el paciente debe firmar un consentimiento, en el que afirma que se le ha explicado el procedimiento de la prueba, y éste asume los posibles riesgos derivados de la misma.
Tras realizar las medidas anteriores se introduce el broncoscopio flexible a través de la nariz o boca hasta las vías aéreas de los pulmones. Es importante que durante la exploración el paciente esté relajado y respire de forma lenta y profunda.
Tras la broncoscopia el paciente permanece en observación durante varias horas. Cuando se ha utilizado anestesia local en la garganta y boca, el reflujo de la deglución puede estar disminuido, por lo que no se recomienda volver a comer hasta pasadas 1-2 horas posteriores a la prueba. Igualmente no es recomendable conducir posteriormente al prueba si se han empleado sedantes para su realización.
Si se ha tomado una muestra del tejido durante el procedimiento, también se recomienda la realización de una radiografía de tórax posteriormente para descartar la existencia de posibles complicaciones.
Es normal expulsar una pequeña cantidad de sangre durante los siguientes uno o dos días.
Riesgos y complicaciones
Las más relevantes que pueden encontrarse son:
Inflamación de la laringe.
Cuadro de insuficiencia respiratoria, con bajada de oxígeno.
Espasmo bronquial.
Infecciones, por introducción de gérmenes al meter broncoscopio.
Perforación de algún punto del aparato respiratorio producido por el instrumental empleado, por la existencia previa de alteraciones que pueden facilitar la perforación o por cuerpos extraños durante su extracción, y que generalmente requiere intervención quirúrgica urgente.
Hemorragia, que puede producirse al tomar la muestra para la biopsia y que generalmente cede sin tratamiento, aunque a veces puede ser grave y requerir intervención quirúrgica.
Reacciones vasovagales, consistente en bajada de la tensión arterial y alteraciones del ritmo del corazón, que excepcionalmente pueden dar lugar a parada cardiaca.
Efectos secundarios o reacciones adversas a la medicación administrada previamente a la prueba.
Contraindicaciones
La prueba está contraindicada en aquellos pacientes que presentar alteraciones de la coagulación, o en aquellos con importante compromiso cardio-respiratorio.
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid