Registro de actividad eléctrica cardiaca, ECG, EKG, Registro electrocardiográfico.
Se trata de una prueba no invasiva que se lleva a cabo para obtener un registro de la actividad eléctrica cardiaca. Para ello se emplean unas pegatinas que actúan a modo de electrodos en la piel, y que detectan los distintos impulsos eléctricos del corazón en sus diferentes partes.
El EKG debe realizarse con al menos 12 pegatinas colocadas en unos puntos determinados, para obtener un registro eléctrico de las diferentes partes del corazón, y así obtener una información lo suficientemente amplia como para conseguir un diagnóstico. Ocasionalmente puede ser necesario colocar más electrodos con el fin de obtener un diagnóstico más preciso, y en el caso de requerir una monitorización continua del ritmo, pueden usarse a veces 3 electrodos sólo.
Se conoce como derivaciones al registro obtenido de cada electrodo. Existen 3 tipos: derivaciones bipolares de los miembros (Derivación I, II y III), monopolares de los miembros (avL, aVR, avF) y derivaciones precordiales (V1-V6). Las dos primeras registran la actividad eléctrica del corazón en el plano frontal o coronal, y el último en el plano horizontal o transversal.
La prueba consiste en situar al paciente tumbado en una camilla con el torso descubierto, para posteriormente ir colocando las distintas pegatinas que actúan como electrodos en las diferentes localizaciones. Para ello se fijará un electrodo en cada brazo y pierna, así como 6 electrodos en el tórax distribuidos de la siguiente forma:
Para una mejor adherencia de los electrodos se recomienda evitar superficies articulares, o con mucho vello, así como las prominencias óseas. Actualmente los electrodos comercializados suelen presentar un gel que favorece la conducción eléctrica para una mejor detección de los impulsos eléctricos. No obstante en ocasiones es conveniente aplicar gel conductor, o bien suero salino fisiológico para mejorar la conducción eléctrica a nivel del electrodo, y eliminar la grasa cutánea que puede dificultar una correcta detección eléctrica.
Posteriormente el paciente debe mantenerse quieto para que los registros de los demás músculos no distorsionen la detección. Por ese mismo motivo se recomienda desenchufar la cama en la que esté tumbado el paciente en caso de tratarse de una cama hospitalaria eléctrica.
Finalmente el sanitario/a pulsará el botón del aparato de electrocardiografía que traducirá las señales obtenidas por los electrodos y realizará un trazado en un papel que posteriormente deberá ser estudiado por su médico. El papel utilizado para el EKG es milimetrado y la gráfica se realiza con una velocidad de papel de 25mm/seg. aunque estos datos se pueden modificar si es necesario.
En general se recomienda desprenderse de joyas u otros utensilios previo a la realización de la prueba, así como evitar realizar ejercicio previamente, ya que puede ser que el registro presente un ritmo más acelerado del que debiera esperarse en reposo, y suponga un elemento de distorsión a la hora de interpretar el EKG.
Resulta conveniente, como en todas las pruebas diagnósticas, informar a su médico de los medicamentos que esté empleando habitualmente, y si previamente a la prueba fueron tomados.
El Electrocardiograma es una prueba absolutamente inocua. En ocasiones puede notar una sensación de frialdad cuando se le colocan los electrodos. La prueba no duele ni produce sensaciones desagradables.
Las razones por las que se realiza esta prueba son múltiples y variadas. En ocasiones se usa como prueba de rutina, como es el caso de intervenciones quirúrgicas, para valorar una posible cardiopatía que debe ser conocida por el equipo médico-quirúrgico que vaya a participar en la intervención.
Generalmente el electrocardiograma suele realizarse cuando se sospecha una enfermedad cardiaca. Es capaz de detectar alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias), alteraciones morfológicas del corazón (crecimiento de las aurículas y ventrículos), así como trastornos derivados de la enfermedad coronaria o cardiopatía isquémica, por lo que se suele pedir en situaciones de dolor torácico, palpitaciones, mareos, etc. . En ocasiones se utiliza para valorar si funciona un marcapasos en un paciente que ha presentado una pérdida de conocimiento, o, en ocasiones, para valorar las modificaciones que ocurren tras haberle administrado al paciente una determinada medicación.
Como valores orientativos se incluyen los siguientes aunque debe saberse que la alteración de algunos de estos valores puede no implicar patología y debe valorarse en el contexto del paciente por su médico:
Los riesgos de esta prueba hecha en reposo son prácticamente inexistentes, en ocasiones puede presentarse una reacción alérgica o un eccema de contacto con las pegatinas que hacen de electrodos.
Existen otras pruebas que se valen de una determinación electrocardiográfica para su elaboración, es el caso del la ergometría o prueba de esfuerzo que consiste en la realización de una determinación electrocardiográfica durante el ejercicio en una cinta sin fin, o el Holter de ritmo cardiaco donde se realiza una determinación electrocardiográfica de 24 horas durante la actividad normal diaria del paciente.
Última actualización: del 2008
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid