Aparece en los primeros meses de vida, es más frecuente en varones, tiende a persistir más tiempo que la forma neonatal y predispone a presentar acné grave en la adolescencia.
Se localiza fundamentalmente en la cara a modo de comedones (puntos negros), pápulas (zonas sobreelevadas), pústulas (zonas sobreelevadas con pus) y, rara vez, nódulo-quistes. Puede mantenerse escaso tiempo, lo habitual, o persistir meses o, incluso, años. Los casos graves y más persistentes deben estudiarse en busca de enfermedades hormonales que produzcan un exceso de andrógenos (hormonas sexuales masculinas).
El tratamiento de los casos leves de acné se limita a una cuidadosa limpieza de la piel. En los casos graves se pueden usar cremas de peróxido de benzoilo, de antibióticos, de ácido acetil salicílico e, incluso, retinoides tópicos (derivados de la vitamina A).
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.