Las picaduras y mordeduras de insectos pueden desencadenar reacciones alérgicas locales o sistémicas (con afectación generalizada del organismo).
Las reacciones locales pueden limitarse a discretas zonas inflamadas, enrojecidas y dolorosas que desparecen en el transcurso de un día o pueden ser grandes zonas tumefactas que aparecen tiempo después de la picadura y persisten durante días.
Las formas sistémicas pueden poner en peligro la vida del niño si asocian edema laríngeo (supone un obstáculo al paso del aire), broncoespasmo (se cierra la vía aérea) o hipotensión (puede faltar el flujo sanguíneo a áreas vitales). El tratamiento de las formas locales se realiza mediante apósitos locales fríos, antihistamínicos (reducen el picor) o analgésicos. Los casos con repercusión sistémica grave se tratan con adrenalina, mejorando la tensión arterial, con antihistamínicos, etc.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.