Cumplido el primer año de vida el niño adopta un patrón de alimentación bastante errático: puede hacer comidas copiosas seguidas de fases en que se muestra inapetente, rechazar temporalmente ciertos alimentos y mostrar una marcada preferencia por otros, realizar sin problemas 5 comidas (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) algunos días y otros sólo 3 y con dificultad, etc... Otro aspecto importante a tener en cuenta en esta etapa es la desaceleración del crecimiento, con la subsiguiente disminución de las necesidades energéticas en el niño, lo que también contribuye a presentar un menor apetito. Los padres deben estar prevenidos sobre este comportamiento tan común y, por otra parte, transitorio, para no alarmarse y no presionar a sus hijos en las comidas. Un ambiente tenso y conflictivo en el momento de la ingesta puede desencadenar alteraciones persistentes de la conducta alimentaria. Las comidas se deben realizar en un ambiente distendido y feliz, dando tiempo a su disfrute. Los padres deben vigilar que la dieta de su hijo sea variada y equilibrada, encauzando los gustos del niño, pero sin obsesionarse con la composición de cada comida, ni con la ingesta de determinados alimentos. El niño preescolar, a pesar de las variaciones que introduce de unas comidas a otras, logra un consumo calórico global adecuado. Los niños que comen en guarderías o en comedores escolares suelen comer mayor variedad de alimentos y con menor resistencia que los alimentados en casa, la imitación y la relación social con sus compañeros facilita la adquisición de hábitos alimentarios correctos.
Es importante dejar al niño que intente comer él solo, aunque siempre bajo vigilancia y sin ofrecerle alimentos que pueda aspirar a la vía aérea (ej: frutos secos). Cerca del año de vida es capaz de usar una cuchara para alimentarse y al finalizar el 2º año puede comer solo. Una actitud que hay que evitar ante todo es el premiar a los niños con comida (generalmente bollos, comida rápida, dulces, etc...), ya que esto conduce a la sobrealimentación y a la adquisición de preferencias por alimentos poco saludables.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.