Como ya hemos expuesto a lo largo de este capítulo el corazón está compuesto de una serie de células que son capaces de generar un impulso eléctrico que se expande por todas las fibras musculares de este órgano produciendo la contracción del mismo y pudiendo así ejercitar su acción de bomba del organismo. Con el envejecimiento estas células pueden ver alterada su función provocando lo que conocemos como "arritmias".
Cuando el corazón va demasiado deprisa la arritmia se conoce como taquicardia y cuando va demasiado lento hablamos de bradicardias. Hay determinadas arritmias que mantienen una adecuada frecuencia cardiaca pero como el impulso que genera la contracción del corazón no se produce en las células marcapasos fisiológicos, los latidos del corazón (que traducen la contracción de este órgano) no serán rítmicos sino arrítmicos. Todos estos tipos de arritmias suponen situaciones que pueden provocar un fallo en el corazón dificultando su funcionamiento.
Las taquicardias se suelen controlar con medicación y para el control de las bradicardias en ocasiones es necesaria la implantación de marcapasos.
Última actualización: del 2006
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.