Las glándulas salivales mayores tienen una zona propiamente glandular en la que se forma el fluido salival, y de una red de conductillos que se alimentan de las diversas áreas de la masa glandular; al final todos esos conductillos se juntan en uno que es el conducto excretor de la glándula. En las glándulas salivales menores la red de conductos es pequeña o inexistente, de manera que puede haber una pequeña zona glandular y un conducto excretor.
Normalmente por algún traumatismo, es posible que el conducto excretor se rompa (por ejemplo, al morderse un labio comiendo), y que se acumule el contenido glandular formando una bolsa en el tejido conjuntivo de alrededor de la glándula. Es posible que esa "bolsa" permanezca después de la reparación del tejido dañado, formando una masa de claro contenido líquido, redondeada, que se llama mucocele.
Suele aparecer en las glándulas salivales menores y, con cierta frecuencia, en niños que a veces muerden y hacen explotar las lesiones, pero éstas vuelven a aparecer casi siempre, hasta que se tratan.
Una forma mayor de mucocele es la ránula, que se produce cuando se secciona el conducto de la glándula submaxilar (conducto de Wharton), y la apariencia es de gran inflamación en el suelo de la boca (por debajo de la lengua). Se llama ránula porque el aspecto de la lesión se asemeja a la panza hinchada de una rana.
A veces los conductos de las glándulas salivales se obstruyen y hacen que el fluido salival quede estancado por un tiempo. Si esto no se resuelve espontáneamente y no se drena el líquido estancado, la tendencia apunta a la formación de un quiste lleno del fluido salival (también llamado moco). Esto es el quiste de retención mucosa.
Este quiste suele producirse a partir de glándulas salivales menores. Su aspecto es exactamente igual que el de un mucocele.
A veces, sobre todo refiriéndonos a glándulas salivales mayores, la causa de la obstrucción es un cálculo (formado por moco y restos de células glandulares calcificados), entonces la patología se conoce como sialolitiasis. Mientras el cálculo deje algo de luz en el conducto y el fluido salga sin problema, no pasa nada. Pero en el momento en el que se produce una verdadera obstrucción y la secreción salival queda estancada, se producen problemas: Dolor, posibles sobreinfecciones facilitadas porque el líquido está parado y, lo más grave, degeneración de la zona glandular (de producción de saliva). Las glándulas que más frecuentemente se afectan por sialolitiasis son las submandibulares.
Las glándulas salivales sufren básicamente infecciones por bacterias y por virus. La infección más descrita es la de glándulas parótidas, conocida como parotiditis o paperas. Las infecciones bacterianas en glándulas son más raras, sobre todo en comparación con las infecciones víricas. Hay varios virus que pueden infectar las glándulas salivales, pero destacan los virus Paramyxovirus, que se conocen como virus de las paperas.
La infección por Paramyxovirus es hoy día más infrecuente, dado que su vacuna se pone y se ha puesto en la mayoría de los países industrializados. Afecta generalmente a niños (5-18 años) y se caracteriza por hinchazón de las glándulas parótidas (a los dos lados de la cara), fiebre y dolor (sobre todo al salivar). Suele durar 7-10 días y resolverse espontáneamente.
Es una enfermedad de las conocidas como autoinmunes, pues en ella hay un desequilibrio por el que el sistema inmunológico actúa frente a las células glandulares que producen la saliva y las lágrimas. Concretamente parece que son glóbulos blancos linfocitos T los que median esta alteración.
El resultado es que las glándulas van degenerando y el flujo de saliva (y lágrimas) va disminuyendo, a veces hasta una extremada sequedad. Las sequedades bucal y ocular se llaman xerostomía y xeroftalmia, respectivamente. La sequedad de las mucosas es el principal signo de esta enfermedad, el que la hace más molesta y desagradable. El hecho de escasear o faltar la saliva, no sólo es molesto, sino patológico, pues la mucosa está adelgazada e irritada, y hay mucha más tendencia a infecciones, entre ellas la caries.
Más del 80% de los pacientes afectados de síndrome de Sjögren son mujeres.
A veces la degeneración glandular se asocia a otro tipo de alteraciones, sobre todo a artritis reumatoide.
Son crecimientos anómalos de los tejidos de las glándulas, bien los formadores de fluido salival (tejidos glandulares propiamente dichos) o bien tejidos estructurales de la glándula.
Los tumores pueden ser benignos o malignos dependiendo del grado de "enrarecimiento" o displasia de las células, de si forman metástasis o de si son invasivos hacia otros tejidos.
Más del 70% de los tumores se desarrollan en las glándulas mayores, y menos del 30% en las menores.
Aun no siendo muy frecuentes, el más prevalerte es el llamado adenoma pleomorfo o tumor mixto. Éste puede darse en cualquier tipo de glándula salival y se caracteriza porque cuando se analizan las células que lo conforman, se encuentra gran variedad de formas celulares, como si participaran diferentes tejidos en el mismo tumor (de ahí los términos mixto y pleomorfo). Este tumor se detecta como un abultamiento en la zona de la glándula afectada que suele crecer lentamente.
Última actualización: del 2006
Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá