
Bases anatómicas. Cambios morfológicos y funcionales asociados al envejecimiento.
Con el envejecimiento, se producen una serie de cambios anatómicos y fisiológicos en cada uno de los órganos de los sentidos. Estos hacen que el anciano sea más vulnerable, que el resto de la población, al daño sensorial que puedan ocasionar determinadas enfermedades sistémicas.
La pérdida de audición es la cuarta enfermedad crónica más frecuente entre las personas ancianas. Su prevalencia aumenta con la edad, llegando a afectar a más del 25% de los adultos de 65-75 años, y al 40% de los mayores de 75.
El deterioro visual, que se define como una disminución de la agudeza visual, aumenta exponencialmente con la edad. La ceguera incide en un 2% de los individuos de 75 o más años
La percepción del gusto o sabor cambia con los años, modificándose por tanto las sensaciones que conocemos como dulce, salado, agrio y amargo. La apreciación de lo salado y lo dulce se atenúa con la edad.