Se estima que el 1-10% de la población general padece esta afección, incontinencia fecal, aumentando claramente su prevalencia en la población anciana. No obstante, su valor real se supone que está infraestimado, debido a que muchas veces no se consulta al médico por este problema, por el sentimiento de vergüenza que despierta esta patología, o porque se considera un problema asociado al envejecimiento, o por desconocer que existen posibles medidas terapéuticas.
Pero no por ello, hay que olvidar el gran impacto social que conlleva esta enfermedad y la merma que acarrea en la calidad de vida del paciente.
En los pacientes ancianos, en un porcentaje elevado (el 30-50%), coexiste la incontinencia urinaria con la incontinencia fecal, encontrando ésta última sola en pocos casos.
Para entender el mecanismo de esta enfermedad, es útil hacer un recuerdo sencillo de la anatomía ano-rectal, que nos ayudará a comprender mejor las características y causas implicadas en su desarrollo.
El recto y el canal anal forman la zona terminal del tubo digestivo. El recto es la continuación del colon, con el que forma un ángulo agudo que dista unos 12-15 cm del margen anal externo. Tiene una morfología fusiforme y su mucosa muestra tres pliegues que contienen músculo liso circular.
La porción distal del recto, al penetrar en el diafragma pélvico, se transforma en el canal anal, tras ser rodeada fuertemente por su musculatura.
El canal anal mide 3-4 cm y está rodeado por un doble anillo muscular constituido por el esfínter anal interno, engrosamiento final del músculo circular del recto, y elesfínter anal externo, músculo estriado compuesto por tres fascículos. La porción media del canal anal es rica en glándulas anales. Además en esta zona encontramos al plexo hemorroidal interno y externo, asiento de las hemorroides.
La vascularización arterial del recto depende de la arteria hemorroidal superior y de la hemorroidal media, y la vascularización del canal anal obedece a las arterias hemorroidales inferiores.
El recto y el esfínter anal interno son inervados por los sistemas nerviosos simpático y parasimpático, y el esfínter anal externo, por nervios somáticos. La sensibilidad perianal y del canal anal depende de los nervios rectales inferiores.
Última actualización: del 2006
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.