La apnea se define como cese transitorio de la respiración, concretamente durante al menos 10 segundos. La apnea que persiste más de 20 segundos es una apnea prolongada. Es frecuente en el recién nacido pretérmino y hay que distinguirla de la respiración periódica, que no es patológica.
La apnea puede ser idiopática o primaria (es decir, de causa desconocida) o secundaria (es decir causada por algo: fármacos, enfermedades del sistema nervioso central, infecciones, alteraciones respiratorias, alteraciones digestivas, disminución de la glucosa,...)
La apnea idiopática del prematuro supone la aparición de pausas respiratorias durante el sueño (principalmente durante las fases de sueño REM) de 15-20 segundos de duración. Suele acompañarse de disminución de la frecuencia cardiaca y si dura más de 20 segundos, también puede asociar cianosis. Excepto en los casos más graves, en los recidivantes o en los resistentes al tratamiento, la apnea idiopática del prematuro no empeora, por sí misma, el pronóstico del bebé.
La aparición de apnea en un recién nacido a término y sano es sugerente de patología, sobre todo cuando aparece en el primer día o tras la segunda semana de vida.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.