Enfermedad respiratoria crónica caracterizada por inflamación, hiperreactividad y contracción de la musculatura de los bronquios en respuesta a determinados alergenos. Suele iniciarse en las primeras décadas de la vida. Entre los agentes implicados en su origen encontramos pólenes como los de las gramíneas (los alergenos más importantes, presentes en cantidades considerables entre marzo y septiembre), los olivos (máxima polinización entre mayo y junio) y las malezas (algunos tipos de malezas polinizan casi todo el año). Además también tienen su papel causal los alergenos de animales (como el gato o, con menos frecuencia, el perro, el hámster o los cobayas), algunos alimentos (leche, huevos, pescado), los hongos (como Alternaria o Cladosporium) y los ácaros del polvo (abundantes en ambientes húmedos, cálidos y ricos en residuos orgánicos como la ropa de cama, las alfombras, los asientos, etc...). Existen otros factores que, aunque no sean causa del asma, intervienen en el desencadenamiento de las crisis asmáticas, es el caso de los virus, los irritantes ambientales (gases contaminantes de la atmósfera), el ejercicio físico y las emociones intensas.
La clínica típica del asma son los episodios de intensidad variable de tos seca e irritativa, sibilancias ("pitos"), dificultad respiratoria, sensación de ahogo y opresión torácica, intercalados con períodos sin síntomas.
Para su diagnóstico y valoración se deben realizar pruebas de función respiratoria y pruebas alérgicas. El tratamiento depende del tipo de asma. La formas intermitentes (síntomas presentes con una frecuencia inferior a una vez por semana) se suelen controlar con un solo tipo de fármacos (broncodilatadores de acción corta inhalados o cromonas) administrados "a demanda". Las formas persistentes requieren la administración de medicamentos a diario de forma prolongada (corticoides inhalados, o vía oral en los casos más graves, con broncodilatadores betaadrenérgicos inhalados de acción prolongada, con cromonas), además del tratamiento agudo de los empeoramientos con broncodilatadores betaadrenérgicos inhalados de acción corta "a demanda". En algunas crisis es necesaria la hospitalización del niño.
Los fármacos inhalados en menores de 3-4 años se administrarán mediante cámaras espaciadoras con mascarilla facial, entre los 3-6 años sin mascarilla facial y en los mayores de 6 años mediante inhaladores de polvo seco.
Son también esenciales las medidas preventivas para evitar el contacto con los alergenos a los que se está sensibilizado (ej: no tener mascotas ni alfombras en casa, aspirar con frecuencia, ventilar la casa, evitar humedades, evitar zonas de vegetación o abrir las ventanas en épocas de polinización, etc...).
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.