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Biopsia de médula ósea

Concepto

La médula ósea es un tejido situado dentro de algunos huesos, principalmente los huesos planos como el esternón, la pelvis, los huesos del cráneo, así como en la porción más cercana a las articulaciones en algunos huesos largos. La misión de la médula ósea es la de fabricar las principales células de la sangre, esto es, los glóbulos blancos y rojos, y las plaquetas.

La biopsia de médula ósea es un procedimiento empleado, por el cual se toma una muestra de hueso que contiene tejido de la médula ósea, para analizar microscópicamente la estructura y composición de ésta, con el fin de detectar posibles patologías relacionadas con las células de la sangre.

Existen distintos tipos para examinar la médula ósea. Uno de ellos es el comentado previamente, la biopsia de médula ósea, en el que el fragmento obtenido incluye el propio hueso y aporta más información acerca de la estructura y arquitectura de la médula ósea, así como del patrón de invasión o destrucción ósea en caso de patología tumoral maligna. Otro método empleado para el análisis de la médula incluye lo que denominamos como aspirado de médula ósea, éste implica únicamente la extracción por aspiración mediante un trócar, del contenido de médula situado en el hueso, con lo que sólo se obtienen células del tejido sin componente óseo. En general se considera que la biopsia aporta más información, no obstante el análisis de las células del aspirado suele ser mejor, por ello generalmente se utiliza inicialmente un aspirado y si se considera necesario una biopsia.

Procedimiento

Tanto la biopsia como el aspirado deben realizarse en un centro homologado bajo las máximas garantías y debe ser realizado por profesionales.

El procedimiento empleado en ambos tipos de pruebas comienza con la preparación de la piel donde se vaya a tomar la muestra (la cresta del hueso iliaco de la pelvis en el caso de la biopsia y el esternón en el caso del aspirado) la cual debe estar correctamente tratada con un antiséptico. El médico que vaya a realizar la prueba debe llevar a cabo el procedimiento empleando las máximas medidas de asepsia. . En el caso de una aspiración esternal la posición a adoptar por el paciente suele ser tumbado boca arriba, mientras que en caso de realizar una biopsia iliaca se puede adoptar una postura tumbada boca abajo o preferentemente de lado.

Posteriormente se debe emplear una inyección de anestesia local en la zona a biopsiar o aspirar, de forma que se consiga mitigar el dolor. En el caso de realizar una biopsia de médula ósea, se introducirá posteriormente una aguja gruesa, se retira el centro de la aguja dejando un contenido cilíndrico hueco que se gira en varias direcciones con el fin de obtener una buena muestra. Después se debe detener el sangrado con una compresión firme y se realiza un vendaje de la zona. En el caso de realizar un aspirado el método es parecido, sin embargo tras introducir el trócar se aspira el contenido de la médula con una jeringuilla.

La muestra obtenida debe ser valorada posteriormente mediante un estudio microscópico. El material obtenido deberá ser tratado mediante tinciones especiales para poder ser visualizado correctamente al microscopio.

Instrucciones y cuidados

Previo a la prueba no suele ser necesario ninguna preparación especial. En ocasiones previo a la prueba, y generalmente en niños, puede ser necesario que el médico le administre un sedante suave para estar más tranquilo durante l prueba. Debe indicar al médico posibles alergias o riesgos de sangrado, especialmente si está tomando fármacos que puedan favorecerlo (por ejemplo aspirina o anticoagulantes).

Durante el procedimiento puede notar dolor de forma variable en la zona de punción, o quemazón al administrar la anestesia. Es importante encontrarse lo más relajado posible, ya que a pesar de la anestesia, en ocasiones puede doler la prueba, especialmente en el caso de la biopsia.

Posteriormente a la prueba se recomienda mantener el vendaje 24-48 horas al menos, y en las primeras horas mantener reposo. El dolor o molestias leves pueden mantenerse incluso horas después de la prueba.

Indicaciones

La muestra y análisis de la médula ósea es una prueba que puede aportar mucha información acerca de posibles enfermedades de la sangre.

Generalmente se suele indicar la prueba cuando en una análisis de sangre o extensión de sangre periférica se obtienen datos que hacen sospecha al médico una patología de las células de la sangre. A veces estas alteraciones son una anemia que no se explica por los motivos habituales, o bien alteraciones en el recuento de glóbulos blancos o plaquetas. Muchas de estas patologías son tumores malignos de la sangre que precisan de una correcta valoración y estudio de las células medulares implicadas. Algunos ejemplos son los linfomas, las leucemias, las anemias, síndromes mieloproliferativos, o mielodisplásicos, trombocitopatías, etc...

En otras ocasiones se realizan aspirado de la médula ósea con la sospecha de infecciones que afectan a la médula como leishmaniasis o micobacterias, entre otros, especialmente en individuos inmunocomprometidos. Las muestras del aspirado se analizan no sólo directamente al microscopio, si no que pueden cultivarse para detectar el crecimiento de posibles microorganismos patológicos.

Contraindicaciones

No existen contraindicaciones absolutas, sin embargo en casos de tratamientos con fármacos que puedan predisponer al sangrado deberán ser indicados previamente al médico.

Aquellos paciente que crean poder ser alérgicos a la anestesia o a los sedantes deberán comunicarlo previamente a su médico.

Riesgos y Complicaciones

Supone una prueba bastante segura. Las complicaciones leves más frecuente suelen estar relacionadas con calambres, sensación de quemazón y pinchazo al inyectar la anestesia, y sobre todo el dolor. En un porcentaje pequeños de casos puede haber un pequeño hematoma que no supondrá más que una molestia estética transitoria.

En raros casos pueden aparecer complicaciones más graves como son un sangrado mayor, que raramente es importante, y generalmente no implica riesgo para el paciente, y otro posible riesgo que puede ocurrir en el caso de realizar una biopsia o aspiración es la provocación de una infección de la médula ósea. No obstante si se toman las medidas higiénicas y asépticas adecuadas el riesgo se reduce hasta mínimos.

Última actualización: del 2006

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Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médica Residente de Geriatría. H.C.San Carlos.Madrid.
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

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