El momento en que se produce el parto determina la edad gestacional del recién nacido, lo que nos informa de su madurez. Un recién nacido que nace entre las semanas 37 a 42 de la gestación se conoce como recién nacido a término (es la situación ideal). Si el recién nacido nace antes de las 37 semanas de embarazo, hablaremos de recién nacido pretérmino (más inmaduro y con mayor morbilidad). Si el nacimiento tiene lugar pasadas las 42 semanas de gestación será un recién nacido postérmino (también presenta mayor morbilidad)
El recién nacido es un ser de aspecto frágil y sus peculiaridades han de ser conocidas por sus padres para que no sean motivo de preocupación innecesario.
La frecuencia cardiaca del recién nacido es elevada: 80 latidos por minuto en reposo y hasta 180 latidos por minuto cuando está activo. En cualquier caso, la frecuencia es superior a la del adulto. Cuanto menor es el tamaño de un organismo, menos tiempo tarda la sangre en circular por el mismo y en regresar al corazón, donde será bombeada de nuevo.
La frecuencia respiratoria es de unas 40 respiraciones por minuto
La primera deposición se realiza generalmente en las primeras 24 horas. El material que se expulsa recibe el nombre de meconio y está formado por moco, bilis y restos epiteliales, lo que le da un color pardo-verdoso y una consistencia viscosa. Las deposiciones posteriores van cambiando de color, a medida que se vacía el intestino de esta sustancia y el niño va tomando leche. Si no evacúa el meconio en las primera 48 horas se estudiará el caso (obstrucción intestinal, ano imperforado, enfermedad de Hirschprung,...)
La primera micción tiene lugar en el primer día de vida en el 95% de los bebés.
La piel del recién nacido a término sano es una piel cubierta de una sustancia protectora y blancuzca llamada vérnix caseosa. Es además una piel rosada y más densa que la del pretérmino (delicada y cubierta de un vello leve denominado lanugo) El bebé postérmino presentará una piel seca, descamada, apergaminada y las uñas bastante largas. Con frecuencia se observa edema de párpados, pies, manos,... sin significado patológico.
Algunas variaciones de la normalidad que aparecen con frecuencia son:
Acrocianosis: color azulado o amoratado en pies, manos, orejas y nariz. Se debe a la inestabilidad vasomotora, desaparece espontáneamente.
El recién nacido debe presentar simetría facial, si no es así valoraremos la posibilidad de una parálisis facial, de una malformación, de una postura fetal anómala, etc... Es normal que el recién nacido estornude y esté algo congestionado. Se debe al paso de un medio líquido y protegido (el útero), a otro seco y más agresivo para el bebé (el ambiente exterior), que reseca sus mucosas, dando lugar a estos síntomas.
La presencia de todo lo que a continuación describimos resulta habitual en un recién nacido:
En el cráneo del recién nacido se aprecia la existencia de las fontanelas anterior y posterior. Se trata de dos áreas algo más deprimidas y más blandas que el resto de la cabeza. Corresponden a dos zonas sin osificar que permiten que la cabeza del bebé siga aumentando de tamaño.
En ocasiones se palpa el acabalgamiento de las suturas craneales (unión entre los huesos de la cabeza) debido al moldeamiento del cráneo en su paso por el canal del parto materno.
Las mamas del recién nacido pueden estar inflamadas y dejar escapar una secreción lechosa, no supone ninguna enfermedad, sino que es la expresión del paso de hormonas maternas al bebé. En unos días irá desapareciendo.
El cordón umbilical está sujeto por una pinza de plástico. En unos 10-15 días se caerá y habrá cicatrizado por completo. Se suele teñir en el paritorio con una sustancia que si impregna el resto de la piel le dará aspecto de hematoma. Se distinguen porque el tinte se va con el lavado.
No es extraño encontrar pequeñas hernias umbilicales, sobre todo en niños de raza negra.
En el varón los testículos pueden ser palpados en las bolsas escrotales y el orificio de la uretra será permeable. Los testículos pueden estar algo hinchados, si es transitorio es normal (se conoce como hidrocele transitorio del recién nacido, siendo más frecuente en los partos de nalgas)
En las niñas los genitales pueden mostrarse algo inflamados y con una secreción blanquecina o, incluso, rojiza (flujo menstrual por el paso de hormonas femeninas maternas). Nada de esto es indicativo de enfermedad.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.