La caries es la destrucción del esmalte y de la dentina (tejidos dentarios), seguida de putrefacción por parte de determinadas bacterias de la boca. En la aparición de la caries influye la flora bacteriana de la cavidad oral, la ingesta de hidratos de carbono (azúcares) y las características de la superficie dentaria. Si se toman muchos hidratos de carbono, principalmente sacarosa, y no se sigue una correcta higiene bucodental, estos azúcares se acumulan en la superficie dentaria, donde son transformados por las bacterias de la boca en ácidos que destruyen el esmalte dentario. La afectación de los dientes de leche o primarios puede derivar en la alteración de los dientes definitivos, por tanto, las caries deben prevenirse y tratarse sea cual sea la edad del paciente. Resulta esencial la prevención asegurando la correcta fluoración de las aguas y, en caso contrario, suplementando con flúor oral, enseñando al niño una correcta higiene bucodental (el cepillado debe ser diario) y disminuyendo la ingesta de azúcares. El tratamiento suele consistir en la reparación del diente afectado con diferentes materiales y, a veces, también se requiere la administración de antibióticos.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.