Anuscopia; rectosigmoidoscopia; sigmoidoscopia; proctoscopia; proctosigmoidoscopia;
La colonoscopia y la rectoscopia son pruebas diagnósticas mediante las cuales se explora y se visualiza de forma directa el intestino grueso y también, si es necesario, la parte final del intestino delgado (íleon terminal).
Tienen utilidades tanto diagnósticas, permitiendo observar directamente posibles enfermedades a ese nivel, como utilidades terapéuticas, pues en ocasiones se usa para determinados tratamientos.
Mediante la rectoscopia solo observaremos el ano y el recto, mientras que con la colonoscopia se explora todo el intestino grueso y parte del intestino delgado si es necesario. La técnica, procedimiento y peculiaridades son bastantes similares en ambas, con algunas diferencias solo, y por tanto casi todo lo comentado posteriormente es aplicable para la realización de las dos pruebas diagnosticas.
Para la realización de la colonoscopia es necesario introducir por el ano un tubo flexible, delgado, iluminado y con una cámara en la punta llamado colonoscopio, que permite ver el intestino grueso y a veces la parte final del intestino delgado. Para ello es necesario introducir algo de aire en el interior del intestino que produce una sensación de hinchazón y dolor en el abdomen.
Para la realización de la rectoscopia, se emplea en cambio un aparato llamado rectoscopio, que es un endoscopio rígido de 25-30 cm., que se introduce también a través del ano, pero no es necesario en este caso la introducción de aire en el interior del intestino.
Es recomendable que el paciente esté relajado durante la prueba y respire despacio por la boca o por la nariz. Si se considera necesario puede realizarse una sedación consciente o inconsciente con monitorización del paciente, asistida por un anestesista. No obstante, lo normal es que al paciente solo se le administre una medicación del tipo de analgésicos y sedantes suaves para que la exploración sea menos molesta.
Tras administrar la medicación o la sedación la persona se acostará en una camilla de costado, con las rodillas flexionadas contra el estómago, en el caso de realizar una colonoscopia. Esta posición facilita que el profesional médico pase el colonoscopio por el ano y el recto, hacia el colon.
Para la realización de una rectoscopia, el paciente se coloca en una mesa especial en posición genu pectoral, es decir, apoyado en las rodillas y codos. En esta postura el médico realizará primero una inspección anal (que es ver el ano y la zona perianal), posteriormente un tacto rectal (introducción de un dedo en el ano) y finalmente introducirá el rectoscopio.
En ambas técnicas, el facultativo podrá ver las imágenes del intestino grueso en un monitor de televisión. Mientras el colonoscopio avanza por el colon, se bombea aire en el intestino para que el médico pueda ver la mayor parte posible de las paredes del colon. Lo cual no es necesario en la realización de la rectoscopia, como ya se comentó anteriormente.
A veces para llegar al diagnóstico de la enfermedad puede ser necesario tomar algunas muestras (biopsias, citología y otros) que después serán analizadas al microscopio. O bien en otras ocasiones durante el procedimiento se decide realizar una técnica terapéutica, como es extirpación de pólipos, dilataciones, esclerosis, coagulaciones, etc. En contra de lo que pueda pensarse, ninguno de estos procedimientos anteriores suelen provocar dolor, ya que la mucosa del intestino grueso no tiene terminaciones nerviosas sensitivas.
El tiempo aproximado de la exploración oscila entre 15 y 60 minutos para la colonoscopia, y de 5-10 minutos para la rectoscopia.
Previo a realizar la prueba el intestino precisa de una preparación para que esté limpio y pueda ser atravesado por el tubo sin problemas, sin obstrucciones por las heces y así se puedan obtener imágenes claras.
Para ello 3-4 días antes de la prueba el paciente seguirá una dieta exenta de fibra, suprimiendo frutas, verduras, legumbres, pan integral, etc. Además el día anterior debe tomar laxantes o solución evacuante, e incluso ponerse enemas para conseguir que todo el tubo digestivo esté limpio.
Igualmente el día de la prueba evitará la ingesta de alimentos sólidos y líquidos desde la noche anterior. Hay una lista de medicamentos que pueden interferir con la realización de la colonoscopia y que es conveniente que no se tome en los 5-7 días anteriores. Algunos de estos son aspirinas, antiinflamatorios, anticoagulantes o medicamentos que contengan hierro.
La preparación comentada anteriormente no es tan estricta para la realización de una rectoscopia, siendo necesaria solamente la limpieza del recto en la noche previa y la mañana de la exploración. Tampoco se practicará una dieta tan exhaustiva, pudiendo comer normalmente los días previos, y en el día anterior también solo se ingerirá líquidos y se practicará ayuno desde la noche previa.
Después de la colonoscopia o rectoscopia no se necesitan ningunos cuidados especiales, aunque se recomienda que la persona descanse, y si se han empleado sustancias sedantes que no conduzca. Igualmente se recomienda que ingiera abundantes líquidos.
Durante la realización de la colonoscopia, el paciente puede sufrir dolor y molestias abdominales, tipo distensión, retortijón, lo cual ocurre con relativa frecuencia. Esto es secundario a la introducción de aire dentro del tubo digestivo para permitir ver las estructuras anatómicas del intestino. También puede notar durante el procedimiento presión en el momento de introducir el endoscopio o los dedos en el recto, al igual que necesidad urgente de defecar.
En cambio, la realización de una rectoscopia es más sencilla y en general no suele producir tantas molestias. A veces si se nota dolor anal al realizar el tacto rectal e introducir el rectoscopio, o molestias abdominales inferiores al mover el endoscopio en el interior del recto.
Ocasionalmente secundario a la ingestión de la solución evacuante o al uso de enemas, pueden presentarse náuseas, sensación de plenitud gástrica y retortijones. Con menor frecuencia vómitos, calambres abdominales e irritación anal. Todas estas molestias son transitorias y ceden rápidamente.
Los hallazgos normales consisten en observar el interior de todo el intestino grueso y su mucosa con el color, textura y tamaño normales. Se considera normal no observar ninguna estructura anatómica que no pertenezca a la anatomía normal.
En general, en los casos en los que se presente dolor abdominal importante, acompañado de fiebre o de hemorragia rectal, en las horas o días posteriores a la realización de la colonoscopia o rectoscopia, se recomienda consultar con el médico para valoración de posibles complicaciones posteriores.
Al no tratarse de una prueba totalmente inocua y sin complicaciones, el paciente debe estar bien informado de su realización y rellenar un consentimiento informado. En el consentimiento informado se explican los riesgos posibles de esta prueba, y se firma que ha sido informado de todos ellos y de su procedimiento.
En algunos pacientes con patología o prótesis cardiaca valvular, se emplea antibióticos previos a la técnica y también posteriormente para evitar infección a este nivel.
En general, no se recomienda su realización en pacientes con problemas médicos importantes y situación clínica actual inestable, que haga sospechar que no soportarán los movimientos necesarios para la realización de la prueba.
Igualmente hay que hacer un estudio de coagulación antes de la extirpación y medidas terapéuticas o diagnósticas, para evitar sangrados importantes. También en aquellos pacientes con alergias a algunos de los medicamentos utilizados para su realización, se evitarán éstos y se usarán medidas alternativas.
Última actualización: del 2008
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid