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Síndrome de inmovilidad

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Complicaciones asociadas

Tras una inmovilidad prolongada se producen una serie de cambios en los distintos sistemas y órganos del organismo, que tienden además a perpetuar el síndrome, haciéndose más difícil la recuperación de la movilidad. Su repercusión en el pronóstico del anciano inmovilizado puede ser más importante que la propia enfermedad subyacente, pudiendo aparecer incluso tras cortos períodos de encamamiento.

Estos cambios se producen a distintos niveles y son:

Complicaciones músculo esqueléticas: Las más frecuentes. Aparece atrofia y rigidez muscular, junto con fibrosis y anquilosis de las articulaciones. Además se produce un aumento de la osteoporosis y del riesgo de fracturas en las movilizaciones. También son más frecuentes los episodios de artritis y tendinitis, y de posturas viciadas.

Complicaciones cardiovasculares: Las más graves. Existe una disminución de la función de bomba del corazón y un descenso de la tolerancia al ejercicio; además es más frecuente una tendencia a la hipotensión ortostática y un aumento del riesgo de trombosis venosas profunda, conllevando esto último la existencia de un aumento de la probabilidad de tromboembolismo pulmonar.

Complicaciones pulmonares: Existe hipoventilación debido al debilitamiento de los músculos respiratorios y al encamamiento, impidiendo ambas cosas una buena dinámica respiratoria; además existe una disminución del reflejo de la tos y de la capacidad para expulsar las secreciones, que va a favorecer la aparición de neumonías e infecciones pulmonares.

Complicaciones gastrointestinales: Tres son las que se muestran con más importancia: la disminución del apetito, que provoca desnutrición y deshidratación, el estreñimiento y la incontinencia fecal. También aparece una tendencia al reflujo gastroesofágico y a los atragantamientos.

Complicaciones genitourinarias: Las más molestas. Se ve favorecido el riesgo de infecciones de orina, así como de retenciones e incontinencia urinaria, y de litiasis renal.

Complicaciones metabólicas: Tendencia a la hiperglucemia, hiperlipidemia, hipoproteinemia y a la perdida urinaria de calcio, fósforo, magnesio, sodio y potasio.

Complicaciones cutáneas: Tendencia a la aparición de áreas cutáneas dolorosas, úlceras por presión y maceración de la piel.

Complicaciones neuro-psicológicas: Se produce una mayor probabilidad de deterioro cognitivo, de alteraciones del equilibrio y de la coordinación, así como una mayor tendencia a la ansiedad, al delirio, a la depresión, a la falta de motivación y a la pérdida de autoestima. Son frecuentes las actitudes de rechazo, mutismo y a veces agresividad, en el paciente anciano inmovilizado.

Complicaciones sociales: Mayor frecuencia de la existencia de aislamiento social, y una mayor probabilidad de acabar institucionalizado.

Última actualización: del 2006

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Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.
Mónica Ruiz Ruiz. Medico Residente de Geriatría H. C. San Carlos. Madrid .
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

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