El paciente anciano es mucho más susceptible de padecer enfermedades, dado que es más vulnerable a todo tipo de agresión y sus mecanismos de defensa son más limitados. Además en él la reserva fisiológica es menor y las patologías se asocian en mayor medida que en otras edades, manifestándose y siendo diagnosticadas y tratadas en muchos casos de forma distinta. Por otra parte, las mismas enfermedades van a tener una mayor implicación social en el anciano que en los adultos jóvenes.
Todo esto confiere al paciente geriátrico una especificidad que el clínico que atiende ancianos, sea o no geriatra, debe conocer. Obliga a que el anciano deba ser contemplado de una manera integral, atendiendo no sólo al aspecto físico, sino también al funcional, psicológico y social, y que la valoración sea realizada por un equipo interdisciplinario, constituido por médicos, técnicos de enfermería, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, dietistas, rehabilitadores y psicólogos-psicogeriatras.
La asistencia geriátrica va a suponer, por tanto, la integración y la coordinación de diferentes profesionales trabajando con un objetivo común, mejorar el estado de salud del paciente anciano. Esto constituye la forma habitual de actuar en Geriatría y consiste en un trabajo interconexionado, abarcando un conjunto de diversas disciplinas implicadas en la atención del paciente mayor.
En resumen, podemos afirmar que el objetivo prioritario de la asistencia geriátrica es conseguir que el anciano permanezca, o se reintegre, en su domicilio habitual en suficientes condiciones de bienestar y seguridad.
Última actualización: del 2006
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.