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El niño

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La escuela y la fisioterapia

Con estas líneas se pretende hacer un repaso de las situaciones que, en la práctica diaria, los niños tienen que vivir en su edad escolar y que afectan a su aparato locomotor. Algunas de ellas se pueden trasladar al resto de nuestra vida académica y laboral.

Sin lugar a dudas, uno de los temas que más preocupan a los padres y madres de familia son, los pesos excesivos que los escolares tienen que desplazar al colegio en sus mochilas o carteras, así como las cualidades del mobiliario que utilizan para su trabajo en clase, es decir, sillas, mesas, pizarra, etc...

Considerando que el aspecto que más preocupa a los adultos, con respecto al peso de la cartera. Con respecto a la mochila, el aspecto más importante lo constituye las consecuencias que ésta puede tener en la espalda del niño o la niña. El desarrollo óseo del niño termina aproximadamente a los 16 ó 17 años, se puede temer que un exceso de peso soportado durante estos años, puede provocar una serie de trastornos más o menos importantes. Estos trastornos pueden, en un futuro, alterar el desarrollo óseo y la disposición normal de las estructuras y articulaciones corporales. Sería conveniente tomar como norma el que nuestros hijos no soportaran en sus espaldas un peso superior al 10% de su peso corporal, por ejemplo, si una niña pesa 30 Kg el peso de su cartera no debería ser superior a 3 Kg. Cuando este peso es mayor, existen una serie de estructuras que, en mayor o menor medida, se ven perjudicadas.

Así, por ejemplo, en la espalda sufren las articulaciones y sus ligamentos, ya que tienen que soportar una postura de mucha tensión durante un tiempo más o menos grande. Además, como el desarrollo óseo no está terminado y la curvatura normal de la espalda, puede verse acentuada o pueden aparecer curvas en otros planos, lo que se conoce como escoliosis.

Como consecuencia de esta carga, por otro lado, a nivel de los hombros, el niño para hacer frente al peso que tiene en la espalda, empuja sus hombros hacia adelante, lo que genera una gran tensión en la zona posterior de la parte alta de la espalda y un acortamiento de la musculatura pectoral. Pero es que este hecho afecta también a la espalda, debido a que se crea un patrón en el que el niño, al echar los hombros hacia adelante y da lugar a la aparición de una gibosidad.

En el caso de las niñas, el problema puede verse acentuado debido al proceso de desarrollo natural de la pubertad y la aparición del pecho, y que, por timidez, la niña se eche hacia adelante.

En relación con las rodillas, el exceso de peso puede producir inclinación de las mismas hacia dentro,genu valgo, o una inclinación hacia afuera, creando unas rodillas en paréntesis o genu varo. Estas alteraciones provocan en la articulación molestias que, si continúan, pueden apartar al crío de los juegos con sus compañeros o de la clase de educación física, por poner dos ejemplos muy frecuentes.

En los pies puede crear problemas de esguinces, hundimiento de la bóveda plantar o pie plano. También pueden aparecer dolores en la planta del pie debido a la tensión a la que se somete a los ligamentos plantares. Otro problema que sufren los escolares es que, debido al peso de la cartera, aparezca un dolor en la parte posterior del talón que aumenta cuando se le presiona con el dedo. Este dolor se debe a un trabajo excesivo del tendón de Aquiles, el cual realiza una tracción muy fuerte en su inserción con el hueso Calcáneo

La disyuntiva de si es mejor la mochila que la cartera tradicional, pues parece inclinarse hacia el lado de la mochila porque reparte mejor el peso de los libros sobre los hombros, especialmente si las hombreras son anchas para que la presión sea uniforme. Por esta razón, las mochilas de una sola hombrera no son recomendables ya que, en este caso, la presión está muy localizada. Los carritos pueden provocar una musculatura más potente en un lado que en otro, con un patrón de rotación forzada en un lado, dejando el lado más débil propenso a diferentes lesiones. El niño, inconscientemente, tenderá a llevar el carrito siempre con el mismo brazo. Es recomendable que utilice para esto el brazo no dominante. Cuando aparece alguno de estos problemas, es recomendable acudir al médico, al fisioterapeuta o al podólogo, dependiendo de cuál sea el problema.

Con respecto al mobiliario con el que están en contacto los niños parece conveniente hacer unas consideraciones sobre las sillas, las mesas, la altura de la pizarra y la forma de coger el lápiz.

Las sillas y las mesas suelen estar a alturas que no se corresponden con las necesidades reales de los escolares. Este problema es difícil de resolver, porque todos los niños y niñas no tienen la misma estatura, sobre todo en estas edades en la que la velocidad de desarrollo es distinta para cada uno de ellos. El colegio o centro educativo debe prestar atención a este aspecto e intentar proveer a cada niño de la mesa y la silla que corresponden a su estatura, aquellas en la que, por ejemplo, sus codos, apoyados en la mesa formen un ángulo recto. La espalda debe estar apoyada en el respaldo. Las piernas tienen que caber perfectamente debajo de la mesa y no rozar con ella.

Con respecto a la altura a la que debe estar la pizarra, la altura ideal es aquella en la que el escolar tiene su cabeza en una posición erguida, es decir en la que la línea de su mandíbula forma un ángulo recto con el cuello. No debemos olvidarnos sin embargo, de la espalda del maestro, ya que si la pizarra está muy baja puede sentarle igual de mal que a los niños.

El apartado correspondiente a la forma de coger el lápiz no es una cuestión innecesaria. Existen unos cuadernos de caligrafía que, en la última página, recuerdan este aspecto. El lápiz o el bolígrafo no debe cogerse demasiado cercano a la punta, porque, si es así, el niño no la ve y tiene que girar en exceso la cabeza y el tronco. Si los coge un poco mas arriba no tendrá esa necesidad y su cuello no sufrirá. Existen casos en los que el niño coge el lápiz tan a la punta que se tumba encima de la mesa.

Los niños y niñas, como niños y niñas que son, muchas veces no prestan atención a las condiciones en las que se desarrollan sus tareas en el colegio, por eso debemos ser los adultos los que no bajemos la guardia pasando por alto la importancia de estos temas. Cuando vuelven del colegio y nos cuentan que les duele aquí o allí, algunas veces no les hacemos todo el caso que debemos. Todo se soluciona con unas preguntas interesándose por como están en clase acompañadas de una buena dosis de mimos. Seguro que ellos lo agradecerán.

No sería descabellado que los niños, antes de marchar al colegio por la mañana, realizaran algunos ejercicios de calentamiento muy sencillos y, aunque es cierto que no se les puede pedir demasiado en esos momentos debido a la premura de tiempo del que disponen.

Algunos de estos ejercicios pueden ser los siguientes:

  • Realizar giros con la cabeza, tocando con la barbilla en un hombro y luego en el otro. Después se puede intentar tocar el hombro con la oreja, primero a un lado y luego al otro.

También se pueden realizar flexiones y extensiones de cuello, mirando al suelo y luego al techo.

  • Realiza un movimiento con los brazos de estas dos maneras:

Brazos al frente, abrirlos, juntar delante y abajo Brazos al frente, arriba por encima de la cabeza, en cruz y abajo)

Con los brazos en jarra, realizar giros con el tronco a un lado y al otro, manteniendo los pies fijos en el suelo

  • Con los brazos a largo del cuerpo, intentar tocar el lado de fuera de la rodilla.
  • Realizar giros con los hombros, hacia delante y hacia atrás.

Estos ejercicios no requieren más de 15 minutos y las consecuencias positivas que tienen en nuestros pequeños son bastante grandes.

D.U. Fisioterapia Esteban Arévalo Sanz

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Última actualización: del 2007

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