Para poder cubrir las mayores necesidades de energía y nutrientes de la mujer embarazada deben modificarse adecuadamente los hábitos de alimentación de la madre.
Se recomienda que la energía proceda principalmente de alimentos como los cereales, frutas, verduras y hortalizas, y legumbres y que disminuya la energía proporcionada especialmente por grasas saturadas, colesterol y azúcares de absorción rápida. De esta forma aumenta de forma importante la ingesta de vitaminas y minerales sin que aumente exageradamente la ingesta de energía.
Además, los alimentos deberían repartirse al menos en cinco comidas, respetando las costumbres de cada embarazada. Es importante que se evite el picoteo entre horas para evitar un aumento de peso exagerado.
Añadir un lácteo y una ración de cereales, especialmente integrales, puede ayudar al incremento de energía que necesita la embarazada. Tomar una ración más al día de frutas y otra de verduras (especialmente de hoja verde) ayuda a aumentar la ingesta de vitaminas y minerales, y contribuye también al la ingesta de fibra, necesaria para prevenir los problemas de estreñimiento.
No se recomienda consumir alcohol durante el embarazo, ya que interfiere en la absorción y utilización de muchos nutrientes.
Última actualización: del 2008
Ana María López-Sobaler