El niño, con cierta frecuencia, se introduce objetos en la boca y también prueba a alojarlos en otros orificios como los nasales. Desde la boca o la nariz estos objetos pueden aspirarse a la vía aérea. La localización del objeto, el tiempo transcurrido y su composición determinan el pronóstico y el manejo en cada caso.
Síntomas
Los objetos más variados pueden encontrarse en la nariz de un niño. Provocan obstrucción nasal, estornudos, molestias o dolor, secreciones nasales purulentas y/o sanguinolentas cuando se infecta.
Debe extraerse lo más rápidamente posible para evitar que se altere y se necrose el tejido de la nariz y para que no se aspire el objeto a otras regiones más profundas y peligrosas de la vía aérea. La extracción se lleva a cabo mediante pinzas o aspiración bajo anestesia tópica. En casos muy evolucionados, en los que se ha desencadenado una importante reacción inflamatoria, puede requerirse anestesia general.
¿Qué es?
Se trata de localizaciones peligrosas puesto que, si la obstrucción es total y no se resuelve rápidamente, causará la muerte por asfixia.
Sus primeras manifestaciones son atragantamiento súbito, paroxismos de tos , ahogamiento, cianosis, estridor y sibilancias. Si nadie ha observado lo ocurrido sospecharemos la introducción accidental de un cuerpo extraño a la vía aérea ante un niño que súbitamente no respira o lo hace con dificultad. Además al intentar ventilarlo, mediante la "respiración boca a boca", su tórax no se eleva o apenas lo hace, según la obstrucción al flujo de aire sea total o parcial.
El manejo en estos casos se encamina a intentar la rápida desobstrucción de la vía aérea, mientras se mantiene la ventilación para que no falte la oxigenación a los tejidos.
En menores de un año se coloca al niño boca abajo, con la cabeza más declive que el resto del cuerpo y apoyado sobre nuestro antebrazo para darle 5 palmadas en la espalda. A continuación se le da la vuelta para que, boca arriba sobre nuestro antebrazo, pero aún con la cabeza más declive que el resto del cuerpo, se le realicen 5 compresiones con 2 dedos sobre el esternón. Con estas maniobras se intenta "empujar" el objeto hacia la boca. De hecho, se deben alternar las palmadas y las compresiones con la comprobación de que el objeto ha llegado a la vía aérea (para así extraerlo manualmente) y con ventilaciones periódicas mediante la "respiración boca a boca".
En niños mayores de 1 año y conscientes se emplea la maniobra de Heimlich. Esta maniobra consiste en situar al niño de pie o sentado y desde detrás rodearlo con nuestros brazos, quedando nuestros manos sobre la línea media de su abdomen justo debajo del extremo inferior del esternón. Iniciaremos compresiones abdominales dirigiéndolas hacia arriba. Si el niño está inconsciente se colocará tumbado en el suelo y con el reanimador a horcajadas sobre él, realizando las compresiones abdominales presionando con las dos manos hacia arriba. También se combinan tandas de compresión con la comprobación de la presencia del cuerpo extraño en la boca y con la ventilación mediante la "respiración boca a boca".
En ocasiones se necesitan técnicas endoscópicas para extraer el objeto e, incluso, intubación (introducción de un tubo por la vía aérea que facilite el paso del aire) o traqueotomía (incisión en la cara anterior del cuello para llegar a la tráquea y así restituir el paso de aire por una vía respiratoria obstruida).
¿Cómo se producen?
Suelen aspirarse al bronquio principal derecho porque está más inclinado que el izquierdo.
Ocasionan manifestaciones clínicas diferenciadas en tres fases: una primera fase transitoria de atragantamiento, tos, cianosis, náuseas y dificultad respiratoria, a continuación una segunda fase sin síntomas y, finalmente, la tercera fase de afectación pulmonar (dificultad respiratoria, sibilancias, fiebre, tos, etc...). La tercera fase se debe a que la permanencia de un cuerpo extraño en el pulmón provoca en él infecciones, cambios inflamatorios, alteraciones estructurales, etc... Al realizar una radiografía se puede observar zonas enfisematosas o de atrapamiento de aire en el pulmón (el objeto aspirado crea un mecanismo valvular por el que permite el paso de aire a zonas distales de la vía aérea, pero no su retroceso para que se expulse), zonas de atelectasia (el objeto puede impedir cualquier flujo de aire en zonas distales a él, esas zonas de atelectasia no están ventiladas, sino vacías y colapsadas), desplazamiento del corazón hacia el pulmón no afectado si predomina el enfisema o hacia el pulmón alterado si predomina la atelectasia, etc...
El tratamiento consiste en la extracción del objeto mediante técnicas endoscópicas, asociado al tratamiento de las posibles complicaciones que hayan surgido.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.