Los cambios gestacionales en el
organismo materno son amplios, intensos y duraderos
(hasta seis semanas postparto) y consiguen un ambiente
adecuado al desarrollo de la gestación, sin
comprometer la salud de la mujer sana.
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Adaptación cardiovascular: en el
embarazo se produce una sobrecarga circulatoria
que no suele representar ningún riesgo en una
mujer normal, pero que puede suponer un peligro
en el caso de pacientes cardiópatas. El
volumen total dentro de los vasos sanguíneos
aumenta, alcanzando valores máximos hacia la
semana 28-32, siendo este un 40% superior al
valor previo al embarazo. La presión arterial
disminuye en el primer trimestre, también en el
segundo y posteriormente se eleva en el tercero.
La presión venosa se mantiene constante a lo
largo de todo el periodo, salvo en las
extremidades inferiores y pelvis donde se ve
incrementada. La explicación de que la presión
arterial disminuya a pesar del aumento en el
volumen intravascular, se debe a la acción
relajante sobre el músculo de los vasos por
parte de la
progesterona. La posición del corazón se
ve alterada por la progresiva elevación del
diafragma, hacia delante y hacia la izquierda.
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Adaptación hematológica: los glóbulos
rojos aumentan globalmente en torno a un 33%
pero el volumen dentro de los vasos sanguíneos
aumenta aun más en proporción, por lo que se
produce cierto grado de anemia relativa que es
fisiológica. Los leucocitos aumentan
ligeramente.
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Adaptación pulmonar: se produce un
aumento del consumo de oxígeno así como de la
ventilación pulmonar, además también aumentan
los volúmenes pulmonares.
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Adaptación del aparato urinario: existen
una serie de cambios anatómicos, como un
aumento ligero en el tamaño de los riñones. En
la vía urinaria derecha se produce cierto
grado de dilatación lo cual determina la
existencia de dolores compatibles con cólico
nefrítico sin que existan piedras o litiasis
dentro de la vía. Se produce asimismo un
retraso en la eliminación urinaria, lo cual
facilita las infecciones urinarias durante este
periodo, también hay una disminución en la
eficacia del esfínter uretral que puede
provocar una cierta incontinencia.
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Adaptación del aparato digestivo: en la
boca las encías están hipertrofiadas e hiperémicas
, lo cual puede producir sangrados frecuentes,
pude aparecer gingivitis (Épulis), el cual si
aparece, puede precisar la extirpación
quirúrgica tras el parto. La salivación es
más abundante y más ácida. La progesterona
produce una relajación de la musculatura lisa
intestinal, por lo tanto disminuye la motilidad
intestinal, favoreciendo el reflujo
gastroesofágico,
pirosis, estreñimiento e
hipotonía a nivel de la vesícula biliar lo
cual facilita la formación de litiasis
(piedras) a este nivel. En el hígado se produce
un leve aumento del flujo sanguíneo, esto
repercute en un aumento en las cifras de
colesterol y triglicéridos y una disminución
a nivel de las proteínas.
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Cambios metabólicos: se produce un
aumento del 20% del
metabolismo basal y del consumo de oxígeno.
Durante el primer trimestre se produce una
situación de anabolismo (almacenamiento).
Principalmente mediada por las hormonas
esteroideas, que facilitan la generación de
grasas (lipogénesis) y la síntesis proteica.
La glucemia, sobre todo en ayunas, puede ser
algo menor en este periodo, ya que al darse una
situación de anabolismo, la glucosa se saca
del torrente circulatorio para almacenarla en
los tejidos.
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Modificaciones en el sistema endocrino: a
nivel de la
hipófisis se produce un aumento en la
producción de determinadas hormonas como la
hormona del crecimiento (GH), hormona tiroidea
(TSH), corticoideas (ACTH). La prolactina
se eleva progresivamente hasta el parto. Los
niveles de
oxitocina también aumentan gradualmente a
lo largo del embarazo. En el tiroides se
produce un aumento de tamaño, en conjunto
existe una estimulación tiroidea que puede
favorecer el desarrollo de
bocio. En el páncreas hay un aumento en el
tamaño y numero de los llamados islotes ß,los
cuales se encargan de secretar la insulina. En
la suprarrenal se da lugar a un aumento en los
corticoides endógenos (cortisol).
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Cambios dermatológicos: cabe mencionar
las llamadas estrías gravídicas y las arañas
vasculares (pequeñas lesiones rojas
puntiformes). Es frecuente la
hiperpigmentación en la vulva, pubis, ombligo,
línea alba y areolas. La hiperpigmentación en
la cara y cuello da lugar al llamado cloasma
gravídico, debido a la estimulación de la
hormona estimulante melanocítica (MSH) mediada
por la progesterona. también es frecuente
observar un aumento en el tamaño de las
glándulas sebáceos de las mamas (Tubérculos
de Montgomery).