Esta infección suele tener lugar en el momento del parto, aunque también es posible durante el embarazo por vía transplacentaria con infección crónica o aguda en la gestación.
Los niños no suelen presentar más síntomas al nacer que un leve aumento de las transaminasas (enzimas hepáticas), pero cuando llegan a la edad adulta pueden desarrollar cirrosis e, incluso, cáncer hepático.
Todos los recién nacidos son vacunados contra la hepatitis en el paritorio, además los hijos de madre portadora de la hepatitis B reciben inmunoglobulinas anti-hepatitis B.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.