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Infecciones testiculares

En un pequeño porcentaje de los casos la orquitis y la epididimitis acontecen de forma aislada, generalmente secundarias a diseminación hematógena, como es el caso de la etiología vírica. No obstante, la forma más común es la diseminación canalicular ascendente desde la uretra o vejiga afectando conjuntamente a ambas estructuras.

Básicamente podemos distinguir 3 formas de orquiepididimitis:

  • Aguda
  • Crónica
  • Tuberculosa

Por su importancia y frecuencia nos centraremos en la forma aguda

Orquiepididimitis aguda

Suele deberse a gérmenes Gram (-), fundamentalmente Escherichia coli, si bien en los varones jóvenes ( 35 años) sexualmente activos deben considerarse N. gonorrhoeae, C. trachomatis y U. urelyticum, es decir microorganismos relacionados con ETS.

Se manifiesta como un cuadro de aumento de tamaño, consistencia, temperatura y sensibilidad del hemiescroto correspondiente acompañado fiebre elevada, nauseas, vómitos y malestar general.

La exploración puede ser dificultosa por el intenso dolor, si bien éste suele disminuir al elevar el testículo (Signo Prehn positivo). El reflejo cremastérico puede estar presente, sobre todo en individuos jóvenes, y el testículo no se encuentra ascendido ni horizontalizado (Signo Gouverneur negativo), lo que ayuda a diferenciarlo de una posible torsión testicular. La transiluminación es negativa, salvo que exista hidrocele asociado.

El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física. El sedimento de orina y el urocultivo, caso de ser positivos sugieren la infección urinaria como origen del cuadro. Si sospechamos ETS debe obtenerse un frotis uretral. La ecografía doppler escrotal es útil para el diagnóstico diferencial con otras causas de "escroto agudo".

El tratamiento se basa en reposo relativo, frío local, elevación escrotal, analgésicos, antiiinflamatorios y antibioterapia 10-14 días en función del antibiograma.

Profilaxis antibiótica previa a procedimientos transuretrales

En aquellos pacientes en los que se conoce preoperatoriamente la presencia de infección urinaria, ésta debe erradicarse antes del procedimiento, por tanto en este caso la administración de antibióticos constituye un verdadero tratamiento y no una profilaxis.

No existen dudas acerca de la utilización profiláctica de antibióticos en pacientes con prótesis o trastornos valvulares cardiacos con riesgo de endocarditis infecciosa en los que se va a realizar cualquier tipo de manipulación genitourinaria (sondaje o dilatación uretral, cistoscopia, etc). En éstos se recomienda la administración intravenosa o intramuscular de 2 gramos de ampicilina asociada a 80 miligramos de gentamicina 30 minutos antes y 6 horas después del procedimiento. Alternativamente puede suministrarse de forma ambulatoria 1,5 gramos de amoxicilina oral 6 horas tras la instrumentación. En los individuos alérgicos a penicilina ésta puede sustituirse por 1 gramo de vancomicina intravenosa.

La prescripción de antibióticos previa a la realización de procedimientos urológicos en pacientes sanos sin riesgo de endocarditis es controvertida. No obstante, suele proporcionarse una cefalosporina de primera generación, gentamicina o una fluoroquinolona desde algunas horas antes hasta 24 horas posteriores al procedimiento.

En pacientes portadores de sonda vesical permanente ésta suele cambiarse de forma mensual. Se recomienda la administración de una fluoroquinolona o trimetroprim-sulfametoxazol desde la noche previa hasta 3-5 días tras el recambio. Así mismo, es aconsejable la obtención de un cultivo de orina en el momento de la sustitución de la sonda.

Profilaxis antibiótica previa a biopsia transrectal prostática

La biopsia prostática transrectal, que se realiza en el diagnostico del cáncer de próstata, puede asociarse a bacteriemia (suelta de bacterias al torrente circulatorio) y diferentes complicaciones infecciosas como cistitis, prostatitis, orquiepididimitis, pielonefritis, e incluso a sepsis y muerte.

La administración de enemas de limpieza y la ingesta de fluorquinolonas desde la noche previa hasta 3 días después del procedimiento ha demostrado ser una herramienta efectiva en disminuir la incidencia de estos procesos infecciosos.

Última actualización: del 2006

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Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.
J.Emilio Hernández Sánchez.Médico Residente Urología.H.Clínico San Carlos.Madrid.
M.Angel Alonso Prieto.Médico Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

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