Mediante las manifestaciones clínicas y las maniobras exploratorias descritas se detecta a los afectados de displasia y a aquellos con riesgo aumentado de padecerla. Posteriormente se emplean técnicas de imagen como la ecografía, la radiografía, el TAC, la RMN para observar la anomalía y realizar el seguimiento de la misma.
Varía según el momento del diagnóstico, ya que cuanto más tarde se detecte, más alterada estará la cadera y más complejo será su tratamiento.
En los casos diagnosticados al nacimiento generalmente basta con mantener la cadera en su sitio mediante el uso de un arnés, férula u otro dispositivo ortopédico.
En los casos detectados entre el 1º y 6º meses de vida se intenta primero con un arnés, que suele dar buenos resultados. Si éste falla, se realizará reducción quirúrgica cerrada (sin "abrir" la articulación)
En los casos diagnosticados en mayores de 6 meses se realiza reducción quirúrgica directamente, bien sea cerrada, o abierta.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.