Se trata de la lesión vascular benigna más frecuente en los lactantes, afecta al 30-40% de los recién nacidos normales. Quizá sea un vestigio de la circulación fetal, desaparece con el tiempo. Es una mancha rosada o incluso rojiza, simétrica habitualmente, que suele localizarse en la nuca, frente y entrecejo y en los párpados. Puede acentuarse cuando el niño llora o se le expone a cambios de temperatura.
Las manchas de la cara generalmente desaparecen en unos meses, las de la nuca persisten en el 50% de los casos. Si éstas manchas persistentes suponen un problema estético importante, pueden eliminarse mediante láser, aunque esto no es lo habitual.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.