En los últimos años, esta enfermedad ha aumentado de un modo alarmante en los países desarrollados. Aproximadamente, se calcula que afecta a una de cada 100 mujeres entre los 16-18 años de edad, constituyendo un 90% de los casos, y en el 10% restante se encuentran chicos adolescentes, niños, niñas y mujeres maduras. Sin embargo, hace más de 1.000 años Avicena hacía descripciones de mujeres con aversión por la comida, y durante la Edad Media, el ayuno constituyó un valor social con motivaciones espirituales. Fue en 1768 cuando Morton hizo una descripción más completa y detallada de los síntomas clínicos de un cuadro que hoy en día denominaríamos como Anorexia Nerviosa (AN).
La causa de esta enfermedad es desconocida, pero hay una serie de factores causantes de la anorexia que son una combinación de elementos biológicos, psicológicos y sociales que predisponen a padecerla o la desencadenan directamente.
Los factores predisponentes que configurarían un grupo de riesgo serían uno o varios de los siguientes:
Los factores desencadenantes de la enfermedad suelen ser uno o varios de los siguientes:
Los factores sociales que predisponen a la anorexia, e incluso la desencadenan, son muchos y muy complejos. La presión social y mediática que existe en torno a la línea y el adelgazamiento tiene un papel decisivo en la aparición y desarrollo de la enfermedad; la moda y la publicidad incitan más frecuentemente a adelgazar que a mantener una buena salud.
Los factores predisponentes y sociales interactúan entre sí determinando una serie de cambios en la personalidad y conducta que, en la pubertad y bajo el influjo de los factores precipitantes, conducen al deseo de adelgazar mediante la realización de dietas y/o ejercicio físico exagerado, lo que en efecto produce una pérdida de peso progresiva. La desnutrición resultante provoca trastornos mentales que refuerzan el deseo de seguir adelgazando, instaurándose de esta manera un terrible círculo vicioso psíquico del que es muy difícil escapar.
Las personas que padecen esta enfermedad suele presentar los siguientes síntomas:
Alteraciones de ingesta alimentaria:
Alteraciones emocionales y cognitivas:
Alteraciones físicas:
Los principales síntomas físicos que sufren son:
Cuando se sospeche o sepa que una persona tiene anorexia nerviosa, debe hacer que consulte lo antes posible con su médico de cabecera (o pediatra, en su caso) para que éste le remita a un médico psiquiatra experto o especializado en esta enfermedad.
El médico psiquiatra hará un diagnóstico del estado físico y mental de la persona enferma, y según el resultado aconsejará un tratamiento ambulatorio o su ingreso en un hospital o clínica. El tratamiento en ambos casos tiene como objetivo corregir las anomalías metabólicas que ya se hayan producido, normalizar cuidadosa y progresivamente la alimentación y peso de la persona enferma, y tratar los trastornos físicos y mentales que existan; todo esto se deberá acompañar de tratamiento psicoterapéutico.
La familia y personas íntimas del enfermo también deben recibir orientación y ayuda.
Última actualización: del 2008
M. Laura Bermejo López.