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Nutrición y Salud

Nutricion en las diferentes patologías

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Cefalea y Migraña

La cefalea es la dolencia que con más frecuencia aquejan los pacientes que consultan por dolor. El 90 % de la población las conoce, y en el 75 % se repiten, con la siguiente periodicidad: el 50% por lo menos mensuales, el 15% semanales y el 5% diarias. En el 99 % de los casos, el pronóstico de la cefalea es excelente, pues en la mayoría de estos casos se trata de pacientes con migraña (y sus variantes) o cefalea tensional.

Diversos factores dietéticos se reconocen como causantes de la cefalea en un 38.8% de los pacientes migrañosos, por lo que se centrará en estos la exposición. El mecanismo de la crisis migrañosa comprende un espasmo arterial, que puede no dar síntomas o provocar las auras (de las que la más frecuente es la visual), y una vasodilatación de rebote que dará lugar a la cefalea. Los diferentes desencadenantes lo son o bien del vasoespasmo, o de la dilatación posterior.

Factores dietéticos desencadenantes de migraña

EL AYUNO: En el 16.7% de los pacientes (el 30 % de los menores de 10 años). El ayuno condiciona hipoglucemia, que se resolverá con un aumento en la liberación de las "hormonas de estrés", y una hiperactividad simpática que provocará el vasoespasmo que inicia el proceso de la migraña.

EL ALCOHOL: Es precipitante en un 10.6% de los pacientes. Pueden participar otros productos asociados, como los taninos. La cefalea se produce en las dos primeras horas tras la ingestión (coincidiendo con la máxima alcoholemia); si comienza después 5-10 horas se da el "síndrome de resaca". La acción del alcohol en la génesis de la cefalea es indirecta: su efecto vasodilatador provoca una disminución en la tensión arterial sistémica; le seguirá la activación del Sistema Nervioso Simpático, y vasoconstricción que iniciará el proceso.

OTROS FACTORES: Los condimentos y conservantes de determinados productos alimentarios pueden desencadenar la “cefalea del perrito caliente” (por nitritos) o el “síndrome del restaurante chino” (por glutamato), y lo hacen en un 10.5% de los migrañosos, por un mecanismo de vasodilatación.

No es necesario ser migrañoso para tener cefalea por alimentos. Se han citado, como desencadenantes: chocolate (debatido), queso, comidas grasas (hígados de pollo, paté), frutas (cítricos, plátanos, higos, pasas, papayas, aguacates, ciruelas rojas), tomates, cebollas, frutos secos, huevos, alimentos fermentados, preservados en vinagre o marinados. No obstante, en la práctica clínica, estas asociaciones entre alimentos y cefalea seguramente están sobreestimadas. La acción vasoconstrictora de la tiramina, la cafeína y la feniletilamina, pueden desencadenar vasodilatación de rebote y, como consecuencia, cefalea. La cafeína puede provocar o aliviar la cefalea, según de qué paciente se trate. El consumo habitual de café (200-300 mg de cafeína al día) puede dar lugar a la "migraña del fin de semana", si durante estos días se interrumpe la ingesta del mismo.

El "síndrome de resaca" es un complejo sintomático en el que la cefalea se acompañará de náuseas, vómitos, fotofobia y nerviosismo. Aparece 5-10 horas tras la ingestión; el alcohol ha sido metabolizado prácticamente en su totalidad, por lo que los causantes tal vez sean los productos de dicho metabolismo: acetaldehido, lactatos y piruvatos (esto no ha podido ser demostrado).

Factores nutricionales que previenen los ataques de migraña

La riboflavina (vitamina B2), administrada a dosis de 400 mg/día parece ser eficaz a la hora de prevenir los ataques de migraña. Más del 50% de los pacientes reducen a la mitad el número de crisis álgicas con esta medida preventiva.

Se discute sobre la eficacia del magnesio (a dosis de 300 mg/día). Los datos disponibles en la actualidad son contradictorios.

Última actualización: del 2008

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Dr. Virgilio Hernando Requejo.
Jefe de Servicio de Neurología
Hospital Madrid Norte-Sanchinarro
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.


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