La población femenina tiene problemas nutricionales más frecuentes y específicos en comparación con los varones, especialmente en algunas etapas como embarazo y lactancia
La mujer debe tomar menos energía (calorías) porque su tamaño es menor al del hombre y considerando individuos de una actividad media, el peso es el principal condicionante del gasto energético.
En lo que se refiere a las necesidades de calcio, algunas mujeres tienen mayor predisposición al padecimiento de osteoporosis y el problema se puede agravar por consumo insuficiente del mineral
Tampoco hay duda respecto a que la deficiencia en hierro es una de las más frecuentes en sociedades desarrolladas como la nuestra, afectando mayoritariamente a la población femenina.
Respecto al ácido fólico, aunque los últimos estudios marcan como conveniente tomar 400 mcg/día tanto en hombres como en mujeres, las exigencias para alcanzar esta cantidad son mucho más estrictas en población femenina
Durante el embarazo surge el problema de que las necesidades de la mayor parte de los nutrientes aumentan mucho más que las necesidades de calorías y no basta, por tanto, tomar cantidades algo superiores de alimentos, sino que es necesario modificar los hábitos de alimentación