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Medicamentos que cambiaron el mundo

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Medicamentos que cambiaron el mundo I

El opio

La historia del opio es tan antigua como la del hombre, sus efectos eran conocidos por los sumerios 4000 a.c. Los griegos ya lo utilizaban (opio es una palabra griega que significaba jugo). La medicina árabe lo usó para tratar la disentería. El opio se obtiene del jugo de una amapola, papaver somniferum.

En 1806 Sertüner en Alemania, aisló un alcaloide del opio al que en honor de Morfeo, dios de sueño, denominó morfina. Analgésico potente que se popularizó gracias al descubrimiento de la aguja hipodérmica y la jeringuilla.

Pero al igual que el opio y sus derivados (morfina, codeína, papaverina, opiáceos y opioides sintéticos) han aportado grandes logros, también la adicción que generan algunos compuestos como la propia morfina y la heroína, han sido verdaderas catástrofes para el hombre.

Podemos concluir este breve resumen con el comentario que en 1890 hizo Sydeham “entre los remedios mas valiosos que quiso Dios todopoderoso dar a los hombres para aliviar sus sufrimientos ninguno es tan universal ni tan eficaz como el opio a lo que habría que añadir que posiblemente tampoco ningún remedio ha sido tan nocivo por la drogodependencia generada por algunos de sus derivados como la heroína.



De la corteza de los árboles también se obtienen medicamentos

En el siglo XVII aparece posiblemente el primer fármaco que de forma empírica es capaz de curar por completo una enfermedad muy frecuente y extendida como la malaria.

Los secretos del árbol de la quina y la capacidad de su corteza para quitar la fiebre fueron desvelados, tras mucho esfuerzo por los indígenas del Perú a los Jesuitas que a su vez difundieron sus propiedades y las trajeron a Europa.

Es posible que estos indios utilizaban la corteza de quina cuando tenían fiebre, no la usaran contra el paludismo puesto que todavía hoy se discute si existía o no esta enfermedad antes de la llegada de los españoles a América, en cualquier casos, los llamado polvos de los jesuitas o polvos de la condensa, (se cuenta que el primer tratamiento se realizó administrando los polvos de la corteza de quina a la condesa de Chichón, segunda esposa del Conde de Chichón que a la sazón padecía una malaria). fueron definitivos en el tratamiento del paludismo o malaria.

El árbol de la quina solo crece en América del Sur (Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia) a este árbol en honor a la Condesa de Chichón le denominó Linneo cincona. 

La quina es la que da el sabor amargo a la tónica muy usada por los ingleses durante la segunda guerra mundial, con el fin de prevenir el paludismo en las selvas tropicales.

También de la corteza de un árbol el sauce blanco (salix alba) se obtuvo el ácido salicílico, analgésico y antireumático, un derivado de este compuesto el ácido acetil salicílico (aspirina) fue sintetizado por Heinrich Dreser en 1899 dando lugar sin duda alguna al medicamento más conocido y difundido al mundo

Vacuna de la viruela

Cómo se desarrollo la primera vacuna por Edward Jenner en 1796, y cómo la difundieron un grupo de españoles encabezados por Francisco Javier Balmis en un viaje histórico, (1803-1806) precisamente se está celebrando su segundo centenario, son hechos que merecen la pena ser conocidos en detalle.

Los antecedentes de la inmunización contra la viruela, se encuentran en la Medicina tradicional china, que utilizaba la práctica preventiva de la variolización, inoculando una forma atenuada de la enfermedad. El conocimiento de esta práctica en el mundo occidental se debe a la extensión que de su uso hizo el imperio otomano.Se conocen datos fechados en el siglo XVII de su práctica por los turcos e incluso en el siglo XVIII se escribieron por parte de dos médicos griegos dos tratados sobre el tema uno de ellos publicado por Simoni en Estambul en 1713

En los años posteriores la esposa del embajador ingles la introdujo en el Reino Unido, probándola primero en presos y luego en sus hijos y en la princesa de Gales.

Uno de los cirujanos que décadas después practicaban la variolización, realizó una observación empírica que cambiaría el devenir de la enfermedad siendo fundamental par la propia Historia de la Medicina. Este cirujano rural fue Edward Jenner (1749-1823) quien observó que la variolización no prendía en las personas que habían padecido el Viruela vacuna o 'cow-pox', afección pustulosa de las ubres de las vacas. Conociendo la benignidad de esta enfermedad pensó sustituir la variolización, por la inoculación de material de una pústula de vacuna al ser humano con el fin de que este sufriera una breve y leve enfermedad similar a la viruela humana, curando sin complicaciones y dejando inmunidad prolongada contra la viruela.

En su histórico experimento realizado el 14 de mayo de 1796, con ayuda de su sobrino Henry Jenner, inoculó el exudado proveniente de una pústula de la mano de una ordeñadora de vacas Sara Nelmes, a un niño de ocho años llamado James Phipps, quien desarrollo un leve cuadro entre el 7º ya el 9º día.

El 1 de julio Jenner inoculó al niño con virus de la viruela humana, demostrando que la enfermedad no se producía por estar el mismo inmunizado mediante el trabajo previo.

El trabajo en el que expuso sus experiencias fue rechazado por el Royal Scoiety, pero no cejo en su empeño y con su dinero publicó los resultados  (1798). Como todas las innovaciones geniales este acontecimiento histórico no está exento de dificultades, la vacuna se acogió fríamente por la comunidad científica y en el Reino Unido no se comenzó su aplicación hasta 1801.

De esta experiencia deriva el término vacunación, usado en 1800 por primera vez por Richard Dunning. Desde este momento la variolización es sustituida por la vacunación, utilizando el procedimiento denominado brazo – brazo el cual tenía inconvenientes como la transmisión de la sífilis.

En la historia de la vacunación hay un episodio que queremos señalar por su importancia y por estar realizado por un grupo de españoles dirigidos por Francisco Javier Balmis (1753-1819), en el proyecto que se denominó 'Real Expedición Marítima de la vacuna' que dío la vuelta al mundo entre 1803-1806, en ella participaron además de Balmis, cuatro cirujanos, dos practicantes, cuatro enfermeros y veintidós niños procedentes de la Inclusa de la Coruña. Cada semana se inoculaba la vacuna a dos niños que a la semana siguiente la pasaban a otros dos, por este procedimiento brazo-brazo, Balmis llevo la vacuna al Caribe, México, América Central, Filipinas y a casi todas las colonias española de ultramar.

No sólo transportó a través de los océanos la vacuna y los instrumentos necesarios para inocularla, sino que aportó 2000 libros traducidos en los que explicaba la técnica; siendo por tanto pionera en la metodología de la educación sanitaria.

En 1864 se dejo de utilizar la técnica brazo-brazo y se generalizó la vacuna animal que mantenida el virus en pases ternera-ternera realizando la vacunación humana directamente de la linfa recogida de las lesiones producidas en animal.

Las aminas de la vida: las vitaminas

Las denominadas incorrectamente vitaminas son sustancias necesarias para la vida ( hoy se sabe que todas no son aminas) y que el organismo no posee y que por tanto han de entrar en él por los alimentos. Llegar a este concepto, no fue fácil, durante mucho tiempo se barajaron otras causas etiológicas.  Fundamentalmente se pensaba que eran las bacterias las responsables de estas enfermedades que hoy sabemos son carenciales.

Fue un médico militar holandés Christiaan Eijkman quien puso los cimientos de lo que vendrían a ser las futuras vitaminas, al ser enviado en el 1883 a las Islas Holandesas (Java) para investigar la polimeuritis denominada beri-beri. Todos los autores pensaban que era un microbio el responsable. Aunque un médico japonés Kanehir-Takaki publicó The Lancet en 1887 que era debido a la alimentación. La ciencia occidental menospreció e infravaloró este estudio japonés. Fue Eijkman que tras el cambio de un cocinero en el campamento militar donde trabajaba observó en las aves de corral la enfermedad del beri-beri e investigó la razón , llegó a la conclusión que este fenómeno se produjo por el cambio de alimentación en las gallinas. El cocinero decidió quitarles el arroz especial integral con cáscara que comían y echarles las sobras del arroz hervido de los militares. El siguiente paso fue administrar arroz con cáscaras a las gallinas y observar que desaparecía la enfermedad.  Luego algo había en la cáscara del arroz que evitaba el beri-beri. Eijkman recibiría el premio Nobel de Medicina en 1988 por estos trabajos.

Pero fue el polaco Casimir Funk en 1910 quien aisló una amina de la cáscara del arroz la denominó tiamina y por obtenerla de la fracción B , le puso el nombre de vitamina B1.

Otras enfermedades siguieron caminos parecidos y así se describió que la carencia de Vitamina A producía xeroftalmia, así una tras una hasta llegar al hallazgo todas las vitaminas esenciales.

Merece la pena retroceder atrás en la historia para ver el primer ensayo clínico que se llevó acabo.

Fue la experiencia que realizó James Lind en 1946, este médico escocés de la armada británica tomó 12 enfermos de escorbuto (déficit de vitamina C) los dividió en grupo de 2 cada uno y les modificó la alimentación. Los dos enfermos que habían recibido dos naranjas y un limón se curaron tras 14 días . En un extenso tratado sobre el escorbuto en 1753 describió estas experiencias. El biólogo Húngaro Albert Szant-Györgyi sintetizó la vitamina C. recibiendo por ello el premio Nóbel de medicina en 1937.

Christiaan Eijkman fue el primero en comprobar que la carencia de componentes esenciales producía enfermedades. Casimir Funk terminó esta obra estableciendo el concepto de vitamina, las vitaminas por tanto contribuyeron al tratamiento de enfermedades dando lugar a una industria farmacéutica de grandes proporciones.

Hoy se abusa de las vitaminas pensando que pueden hacer más de lo que hacen.

Última actualización: del 2006

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Dr. Juan Beneir Montesinos
Catedrático de Farmacología de la Escuela Universitaría
de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la
Universidad Complutense de Madrid
@ y @ Contenidos y Consultoría

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