Las anomalías del número, del tamaño y de la forma suelen tener carácter hereditario con lo cual la prevención no puede ir encaminada nada más que a poder realizar un diagnóstico precoz de cualquiera de las anomalías. La detección precoz puede ser muy clarificadora a la hora de tomar decisiones acerca del tratamiento. En muchas de estas anomalías será necesario extremar la higiene oral, pues pueden hacer que los dientes afectados sean más susceptibles de caries y/o enfermedad periodontal.
En cuanto a las anomalías de la estructura, recordemos que hay algunas alteraciones de causa ambiental (si bien la mayoría son genéticas). Así se deberá prevenir y tratar la caries en dientes de leche para que no se afecten los definitivos correspondientes, evitar excesos de flúor ingerido (sobre todo en la embarazada y en niños muy pequeños), tener una dieta equilibrada, prevenir enfermedades generales y catarros de repetición en bebés y niños pequeños.
Cuando ya tenemos estos dientes, hay que intentar conservarlos en lo posible, para lo cual ayudarán mucho unos cuidados bucales perseverantes y de calidad.
Algunas anomalías del color serán evitables, con las siguientes medidas:
La prevención en las anomalías de la erupción irá encaminada a prevenir las caries y los traumatismos en dientes de leche, para evitar retrasos o retenciones dentarias. Las pericoronaritis se previenen con una higiene exhaustiva alrededor del diente que está en erupción (normalmente se producen en los terceros molares) Para ello hay un tipo de cepillo dental especial, que sirve para pincelar alrededor del diente afectado o susceptible de pericoronaritis, limpiando bien los restos de alimentos que puedan retenerse entre diente y encía; es el cepillo monopenacho.
Finalmente, en las anomalías de erupción (aunque realmente es en cualquiera de las alteraciones de la dentición), la consulta temprana con el dentista hace posible el diagnóstico precoz y una mayor capacidad de reacción para el tratamiento.
Última actualización: del 2006
Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá