La enfermedad periodontal, junto con la caries, es la principal causa de pérdida de dientes, pero es un proceso que se puede controlar, siguiendo una serie de medidas:
Eliminación de la placa bacteriana mediante una correcta higiene oral: cepillado y seda dental. (Ver apartados de prevención de la caries, explora: el cepillado dental, y explora: uso de la seda dental)
Nutrición adecuada: las carencias nutricionales, por ejemplo de vitaminas, favorecen la aparición de problemas periodontales.
No fumar: está claramente demostrado que el tabaco es un agente lesivo para el periodonto.
Revisiones en el dentista cada 6-12 meses: por supuesto, las revisiones periódicas son una oportunidad para evaluar el estado periodontal.
Ante un paciente periodontal, el dentista le informará sobre su enfermedad y le motivará para un correcto seguimiento de la misma, pues es una enfermedad crónica pero que suele poder controlarse si se realizan los cuidados oportunos.
Una actividad como la tartrectomía (limpieza dental del cálculo supragingival) puede considerarse preventiva si no existe gingivitis a pesar de haber algo de depósito en los dientes.
El mantenimiento de las superficies dentales muy lisas y pulidas es una forma en la que el dentista también puede ayudar a sus pacientes a combatir el acúmulo de placa (y, con ello, la enfermedad periodontal).
Previniendo la enfermedad periodontal se previene al paciente de:
Última actualización: del 2006
Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá