Un accidente es un suceso casual que puede provocar lesiones. Los accidentes constituyen la principal causa de muerte en la infancia (una vez superados los primeros meses de vida) y en la adolescencia. Resultan frecuentes los accidentes de tráfico, las caídas, las quemaduras, las heridas por objetos punzantes, las intoxicaciones accidentales, los ahogamientos, etc.
Para la prevención de estos acontecimientos debemos intentar aplicar estrategias que minimicen la posibilidad de que estos accidentes se produzcan. Estas estrategias van encaminadas a actuar sobre el entorno, sobre los utensilios y muebles que rodean al niño y sobre su educación.
- Instalación de sistemas de detección de humos.
- Bañeras adecuadas para la edad del niño. Regular la temperatura del agua.
- Cerrar los armarios.
- Evitar el uso de andadores (taca-taca), que asocian frecuentes caídas con traumatismo craneoencefálico.
- No dejar al alcance del niño medicinas ni productos químicos.
- No permitir que el niño tenga acceso a armas blancas o de fuego.
- Respetar los límites de velocidad y demás normas de circulación vial.
- Zonas acotadas especiales para los niños más pequeños en piscinas. Presencia de socorristas en las piscinas.
- Utilizar tapas a prueba de niños para sustancias peligrosas o tóxicas.
- Emplear en el coche asientos especiales para cada edad y el cinturón de seguridad. Airbags.
- Uso del casco y los protectores para montar en bicicleta.
- Colocar protectores en los bordes de los muebles.
- Uso de flotadores en las piscinas.
- Promover el uso de los dispositivos anteriormente mencionados.
- Explicar a los niños más mayores los peligros que entrañan ciertas actividades, orientarles para la prevención.
- Programas escolares de seguridad vial.
- Campañas en contra del consumo de alcohol y drogas en los adolescentes.
- Aprendizaje controlado de natación.
La combinación de estos tres tipos de intervenciones permite prevenir gran parte de los accidentes
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.