Es a partir de la segunda mitad del embarazo cuando aumentan de forma significativa las necesidades de energía y nutrientes de la gestante, coincidiendo con el mayor desarrollo de feto y placenta, y con el mayor aumento de peso de la mujer.
Las necesidades de energía aumentan unas 250 Kcal./día en esta etapa, que se añaden a las necesidades específicas de cada mujer, en función de su peso, edad y actividad física. Aproximadamente esta cantidad supone un 14% más de lo que habitualmente ingiere la mujer
Sin embargo, en proporción, aumentan más las necesidades de muchos nutrientes que las de energía: muchas vitaminas y minerales deben aumentar más de un 20% respecto a lo que toma una mujer no embarazada, y algunas, como el ácido fólico o el hierro, en más de un 50%. Esto significa que no es suficiente con un simple aumento en el tamaño de las raciones de alimentos que consuma la mujer, sino que debe modificar sus hábitos alimentarios y seleccionar adecuadamente los alimentos a consumir.
La suplementación con vitaminas y minerales es habitual durante la gestación. Sin embargo, excepto en casos de alto riesgo, la mujer gestante puede cubrir sus recomendaciones con una dieta adecuada, en la que se seleccionen alimentos con alto contenido en nutrientes.
Última actualización: del 2008
Ana María López-Sobaler