Endoscopia nasal
La rinoscopia es la prueba o conjunto de pruebas que permiten la visualización de las fosas nasales.
Hay que considerar la rinoscopia anterior, la rinoscopia posterior y la endoscopia nasal.
Rinoscopia anterior: se requiere una fuente de luz, un espéculo nasal, anestesia tópica, vasoconstrictores nasal y pinzas acodadas o de bayoneta. En niños menores de 7-8 años se puede utilizar un espéculo de oído de adulto. El examinador se coloca frente al paciente. Una de las valvas del espéculo se apoya delicadamente sobre el septo nasal y la otra sobre la pared externa.
Rinoscopia posterior: puede requerir la colocación de un retractor de úvula y velo del paladar. Con un depresor se mantiene la lengua deprimida. Se introduce un espejito hasta rebasar por detrás el velo del paladar y la úvula. El paciente debe respirar pausadamente por la nariz.
Endoscopia nasal: el paciente está sentado con la cabeza apoyada o en decúbito supino flexionando el tronco 25-30º desde la cintura. Consiste en la introducción de una óptica rígida o flexible conectada a una fuente de luz. Habitualmente está conectada a una cámara. Requiere una buena sistemática.
El más utilizado es el endoscopio rígido por su mayor calidad de imagen y por permitir tener una mano del explorador libre. Hay endoscopios de 0, 30, 45 y 70º.
El fibroscopio flexible es menos iatrogénico y permite controlar cavidades quirúrgicas por poder conseguir una mayor angulación, pero da una peor imagen y requiere el uso de las dos manos.
Rinoscopia anterior: no requiere, excepto anestesia local tópica y/o vasoconstrictores nasales ante maniobras de limpieza o biopsia.
Rinoscopia posterior: requiere anestesiar la orofaringe.
Endoscopia nasal: no requiere. Puede ser necesaria la utilización de anestesia tópica y/o vasoconstrictores locales.
Rinoscopia anterior: no produce molestias, excepto si hay que realizar maniobras en fosa nasal, lo que puede requerir anestesia tópica y/o vasoconstrictores nasales.
Rinoscopia posterior: Suele producir reflejo nauseoso. Es una maniobra molesta.
Endoscopia nasal: suele ser bien tolerada y en la mayor parte de las ocasiones no requiere ningún tipo de anestesia.
Suministrar información para el estudio de cualquier alteración morfológica o funcional nasosinusal.
Rinoscopia anterior: permite valorar el tercio anterior de la fosa nasal. Se debe valorar: válvula nasal, mucosa nasal, suelo de la fosa nasal, tabique nasal, cornetes anterior y medio, meatos inferiores y medios. No suele ser útil para cornete superior ni región olfatoria.
Rinoscopia posterior: permite estudiar el cavum, rodetes y orificios tubáricos y fosita de Rosenmüller, coanas, borde posterior del tabique nasal y tercio posterior de las fosas nasales.
Endoscopia nasal: permite la visualización de cavum y de toda la cavidad nasal, biopsiar lesiones sospechosas y recogida selectiva de secreciones para su cultivo.
La no existencia de alteraciones morfológicas o funcionales.
Cuerpos extraños, deformidades de tabique nasal, perforación tabique nasal, otras causas de obstrucción nasal, epistaxis, rinitis, sinusitis, pólipos nasales, hipertrofia de cola de cornetes, hipertrofia adenoidea, tumores (benignos y malignos) nasales y de cavum.
Los mínimos debidos a la anestesia tópica.
La endoscopia puede producir, ocasionalmente, reacciones vasovagales.
La rinoscopia posterior está siendo cada vez más abandonada y es sustituida por la endoscopia nasal. Aunque la rinoscopia posterior permite ver las dos coanas a la vez, lo que no permite la endoscopia.
En la rinoscopia anterior también puede utilizarse el microscopio.
En niños, la rinoscopia anterior se puede realizar con un otoscopio.
Última actualización: del 2006
Dr. Carlos Domingo Carrasco.