La sepsis o septicemia es un estado patológico ocasionado por la presencia de microorganismos en la sangre.
Las manifestaciones derivadas de esta situación son muy variadas: desde signos generales e inespecíficos (fiebre, palidez, rechazo de tomas), hasta signos específicos de infección localizada en algún órgano o sistema (ictericia, vómitos, dificultad respiratoria, taquicardia, hipotonía, letargo). La infección se puede adquirir en la primera semana de vida, se conoce como sepsis precoz, o a partir de la semana de vida, la llamada sepsis tardía.
Síntomas
Los recién nacidos que presentan esta infección suelen tener antecedentes de prematuridad, infección materna, infección de las membranas fetales, etc... Aunque puede tener lugar a lo largo de la primera semana de vida, lo más frecuente es que se manifieste en las primeras 72 horas. La clínica puede ser pulmonar (dificultad respiratoria, neumonía), nerviosa (letargo, respiración irregular, reflejos anormales) o puede surgir como un shock fulminante o, por el contrario, como bacteriemia asintomática (existencia de bacterias en la sangre sin que den ningún síntoma). La mortalidad es elevada, sobre todo en los recién nacidos prematuros.
El tratamiento consiste en la administración de antibióticos y drogas vasoactivas y en la aplicación de las medidas de sostén necesarias en cada caso.
Síntomas
Los niños con mayor riesgo de padecerla son los que hayan sido hospitalizados entre la semana y los primeros 28 días de vida.
La clínica no es tan evidente como en la precoz: irritabilidad, alteración del control de la temperatura corporal, rechazo de tomas. Con mayor frecuencia que en la precoz se producen infecciones focalizadas en algún órgano o sistema: meningitis (infección de las membranas que cubren el cerebro), artritis (infección de las articulaciones), osteomielitis (infección del hueso), pielonefritis (infección del riñon),... La mortalidad es inferior en comparación con la de la sepsis precoz, pero los supervivientes a una sepsis tardía presentan más secuelas que los que superan una sepsis precoz. Secuelas como retraso mental, convulsiones, sordera, etc...
El tratamiento, al igual que en la sepsis precoz, se basa en antibioticoterapia, drogas vasoactivas y medidas de soporte.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.