Es un examen de diagnóstico de medicina nuclear que mide la actividad metabólica de las células. Consiste en obtener imágenes del cuerpo basadas en la detección de la radiación emitida por positrones.
Los positrones son pequeñas partículas emitidas por una sustancia radiactiva que se le administra al paciente. Las imágenes del cuerpo humano obtenidas con esta técnica se utilizan para evaluar diversas enfermedades.
Consiste en la obtención de una imagen tras inyectar en una vena una sustancia (llamada radionúclido) marcada con un elemento que emite unas partículas llamadas positrones. Esta sustancia radiactiva se dirige a las zonas del organismo donde existe tejido dañado o que no funciona como corresponde. Estas zonas generalmente tienen lo que los médicos describen como un aumento o disminución de la actividad metabólica. El tomógrafo por emisión de positrones tiene cientos de detectores de radiación que pueden encontrar esta sustancia radiactiva en el organismo. La detección de la radiación procedente de esta sustancia se recoge mediante una cámara de positrones con múltiples detectores.
A partir de los datos recogidos y utilizando los mismos algoritmos de reconstrucción de imagen que se usan en el TAC (tomografía computerizada) o la RMN (resonancia magnética nuclear), se obtienen imágenes tomográficas, es decir, cortes del órgano estudiado, permitiendo incluso estudiar estructuras corporales muy pequeñas. La información que proporcionan estas imágenes hace referencia al metabolismo del órgano, lo que permite estudiar muchos procesos bioquímicos.
La primera sustancia que se marcó de esta manera fue la glucosa (glucosa C11) y se utilizó para estudiar el metabolismo cerebral de la glucosa. Actualmente se marcan también hormonas, enzimas, fármacos, etc... Generalmente la sustancia demora aproximadamente entre 30 y 90 minutos en distribuirse por todo el cuerpo y acumularse en el tejido estudiado. Durante este tiempo, el paciente debe descansar tranquilamente y no moverse ni hablar mucho, ya que esto podría alterar la localización de la sustancia administrada. Luego comienza el estudio dentro del tomógrafo, que dura de unos 30 minutos a 2 horas, dependiendo del tipo específico de PET al que se esté sometiendo el paciente.
El tomógrafo por emisión de positrones tiene la apariencia de un tubo o túnel largo y angosto, lo cual puede ocasionar problemas a personas que sufran claustrofobia (miedo a los espacios cerrados).
En general son las siguientes:
Generalmente, las limitaciones de indicar esta prueba son debidas al alto coste que tiene el aparato y la realización de cada una de las exploraciones.
No es necesario ningún tipo de preparación especial antes de someterse a una PET, aunque a veces se le recomienda a algunos pacientes no ingerir alimentos las horas antes de la prueba. Tampoco es recomendable el consumo de alcohol, cafeína, tabaco y algunos medicamentos. Si que es recomendable ingerir abundante cantidad de agua previo a la prueba.
Si el paciente sufre de diabetes, se le monitorizarán los niveles de azúcar en sangre durante el estudio, porque se ha descubierto que no siempre se obtienen resultados precisos en pacientes diabéticos.
Por lo general no hay ninguna restricción para hacer las actividades habituales después del examen, pero es preciso beber cantidades abundantes de líquidos para eliminar la sustancia radiactiva del cuerpo.
La única contraindicación que presenta esta prueba, al igual que cualquier prueba en la que se utilizan sustancias marcadas radiactivamente, es el embarazo. Los radionúclidos que se emplean tienen una vida muy corta, de escasos minutos, lo que reduce al máximo sus posibles efectos sobre el organismo.
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid