Saltar navegación

Canal Salud

El niño

Enfermedades del niño

imprimir

Introducción

El período que abarca el primer año de vida, constituye una etapa de crecimiento acelerado y de rápidos e importantes cambios para el niño.

Al año de vida han triplicado su peso al nacimiento y crecen en altura un 50% de la talla al nacimiento. En los doce primeros meses de vida extrauterina modifican su patrón alimentario de forma sustancial: introducen nuevos alimentos esenciales como fuente de energía y nutrientes (cereales, verduras, frutas, carnes, huevos, etc...), comienzan a ingerir sólidos, desarrollan habilidades para el manejo de vasos y cubiertos, etc...

Además, a medida que el bebé madura neurológicamente y adquiere un mayor desarrollo psicomotor, observamos cómo alcanza nuevas destrezas y va cumpliendo los hitos de su desarrollo. Esto hace que su interacción con el medio sea paulatinamente más rica y fascinante, como fácilmente comprueban los que siguen su crecimiento (familiares, amigos, profesionales de salud).

El desarrollo de los huesos y las articulaciones se inicia ya en el período embriofetal y continúa a lo largo de toda la infancia, pudiendo verse alterado por diferentes sucesos que tengan lugar durante el crecimiento (infecciones, alteraciones hormonales, déficits nutricionales, enfermedades metabólicas, etc...). También es esencial una adecuada maduración neurológica para lograr un desarrollo musculoesquelético normal.

El sistema osteoarticular durante la edad pediátrica presenta peculiaridades fundamentales, de las que destacaremos las siguientes:

- Importante capacidad de remodelación, muy superior a la de la edad adulta, que permite tiempos de recuperación inferiores (el hueso fracturado consolida con mayor rapidez). Además, esta cualidad hace que el niño pueda soportar marcadas deformidades postraumáticas, imposibles en la edad adulta, y que apenas surjan problemas de retardo o ausencia de consolidación de las fracturas. 

- Los huesos de los niños son especialmente flexibles, lo que supone la producción de tipos específicos de fracturas y deformidades que no detectamos en los adultos (fracturas en caña de bambú y en tallo verde e incurvaciones plásticas).

- Buena tolerancia a la inmovilización articular, siendo excepcional que desarrollen rigidez articular.

- Los huesos de los niños son huesos en crecimiento y su región más vulnerable es precisamente la fisis (cartílago de crecimiento). Las lesiones que implican a la fisis se conocen como epifisiolisis (existen cinco categorías según su trazo de fractura y características asociadas). Estas lesiones pueden no ser visibles en las radiografías. Su tratamiento suele ser conservador (reducción e inmovilización con escayola), aunque algunas requieren tratamiento quirúrgico. El principal problema que asocian estas fracturas es la posibilidad de daño definitivo, parcial o total, del cartílago de crecimiento, también conocido como epifisiodesis. Las epifisiodesis provocan detención del crecimiento óseo y/o desviaciones en el mismo.

Última actualización: del 2006

Subir

Marta Bueno Barriocanal.
Licenciada en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid.
Médica Residente de Pediatría en el Hospital Universitario de Getafe.
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

Icono de conformidad con el Nivel Doble-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
MAPFRE: ser grande es una actitud