Para el tratamiento de los trastornos
temporomandibulares y del bruxismo existen diversas
alternativas terapéuticas, que se describirán
resumidamente. Es el profesional instruido en la
terapia de estas alteraciones quien debe marcar la
pauta en la utilización de una u otra/s:
Férulas: Son dispositivos intrabucales
(aparatos) de material generalmente plástico rígido
que se ajustan a una de las arcadas dentarias y sirve a
la otra (arcada) como plataforma para una buena
posición y función del complejo temporomandibular.
Evita también el desgaste dentario en bruxistas.
Ajuste oclusal: Puede llevarse a cabo de tres
modos: Tallado selectivo, tratamiento ortodóncico o
rehabilitación protésica de las arcadas.
Cirugía: Se refiere a la operación de la
articulación temporomandibular, cuando el trastorno es
estructural y no existe solución no invasiva. Antes de
hacer la cirugía se practicaría la artrocentesis, que
es un lavado articular mediante doble inyección para
entrada y salida de un líquido irrigador (suero
salino).
Terapia psíquica: Relajación y control del
estrés. El biofeedback junto a la terapia de
relajación es una técnica lenta pero efectiva; si se
combinan con una férula de descarga tienen menos
recidivas.
Terapia física: El uso de terapia física
asociada a la terapia propia de la ATM acelera la
resolución de los síntomas articulares. Clínicamente
se ha observado que la terapia física no es tan
efectiva cuando se ha utilizado antes una terapia con
férula oclusal:
Terapia realizada por el propio paciente:
Consiste en un ejercicio diario a nivel muscular
mandibular como de los grupos musculares del resto del
organismo (como puede ser andar de forma vigorosa).
Además:
- Autocontrol
- Empleo de calor seco: durante 20
minutos 4 veces al día. Si sólo con calor se
llegara a incrementar el dolor, se debe combinar
con el frío de forma que ambos se realicen 4
veces al día durante 10 minutos cada uno.
- Dieta blanda: el esfuerzo
masticatorio del paciente debe ser mínimo.
- Evitación de estimulantes del
tipo cafeína: así, por ejemplo, eludir el
consumo de café -teniendo en cuenta que el
café descafeinado también lleva cafeína-,
té y chocolate.
- Huida de hábitos que puedan
poner en tensión la musculatura masticatoria:
como son morderse la mejilla, golpetear entre
los dientes, colocar objetos en la boca y
morderlos, empujar con la lengua los dientes.
- Posición decúbito supino para
dormir: de esta forma se mantienen alineados
cuello y mandíbula.
- Apertura de la boca nunca
forzada.
- Ejercicios de estiramiento:
producen una disminución de los síntomas y
consiguen un incremento del movimiento
articular. Se deben combinar ejercicios de
estiramiento y relajación muscular en pacientes
con dolor. Los obtenidos por los ejercicios de
estiramiento parecen incrementarse si se utiliza
calor y/o frío en el área en la que se
realiza el estiramiento.
- Terapia asistida por un
fisioterapeuta:
- Masaje.
- Compresión de puntos gatillo,
mioterapia o compresión isquémica: Los
músculos son comprimidos contra el hueso con
los dedos, produciendo un estiramiento a partir
del punto en que se nota la molestia más
intensa, utilizando el pulgar para producir la
compresión hasta el límite tolerable y
manteniendo la presión durante 1 minuto (si en
este tiempo del dolor disminuye podremos
aumentar la presión ejercida).
- Otros tratamientos físicos:
- Acupuntura.
- Biofeedback electromiográfico
(BF/EMG).
- Estimulación eléctrica: Tiene
dos objetivos principales, que son aliviar el
dolor y disminuir/eliminar la hiperactividad
muscular o espasmo. Destaca la técnica de
estimulación nerviosa eléctrica transcutánea
(TENS).
- Ionoforesis, ionoterapia,
iontoforesis o iontoterapia: Es un procedimiento
terapéutico mediante el cual una solución
medicamentosa es transportada a través de la
piel intacta mediante una corriente eléctrica,
al colocar unos electrodos en la piel.
- Ultrasonidos.
- Láser blando.
- Terapia farmacológica:
- Vía oral/parenteral: La
relación entre el estrés, la depresión y la
ansiedad, con la hiperactividad muscular y, por
tanto, con el dolor miofascial ha sido
demostrada. Los antidepresivos tricíclicos se
han mostrado útiles en estos enfermos,
combinando su uso con el de procedimientos más
clásicos como las férulas. De existir sólo
situaciones de tensión psíquica moderada y
ansiedad sin depresión, suele ser suficiente
el tratamiento con ansiolíticos a dosis
moderadas.
- Anestesia por infiltración o
terapia neural de Huneke: Por medio de
anestésicos locales, aplicados en el lugar del
trastorno, o en su inmediata vecindad, se
consigue interrumpir el fenómeno del dolor.