Las infecciones orales se tratan generalmente con agentes antimicrobianos, tal es el caso de las micosis (por ejemplo la candidiasis).
Existen otros casos, como la infección por herpes simple, en los que la terapia antivírica puede ayudar, pero para resultar suficientemente eficaz ésta debe utilizarse cuando las lesiones acaban de salir o justo antes de que salgan. En el momento en que las úlceras por herpes ya han salido en la boca, el mejor medio para que se solucionen cuanto antes es limpiarse la boca después de cada comida y enjuagarse con agua de sal o de manzanilla varias veces al día (como para la recuperación de cualquier heridita o úlcera bucal).
Con buenos niveles de defensas inmunes, muchos inicios de infecciones se solucionan solos y pueden pasar desapercibidos.
Estomatitis aftosa recidivante: Las aftas curan espontáneamente en 7-10 días. Existen tratamientos sintomáticos, para el dolor, (analgésicos por vía oral o anestésicos en colutorio) y para tratar de acelerar su resolución (para esto lo mejor es la solución de agua de sal o de manzanilla varias veces al día).
Como tratamientos etiológicos (de las causas) de la estomatitis aftosa recidivante, aún no se ha encontrado un fármaco lo suficientemente efectivo.
Algunas carencias nutricionales y enfermedades generales se han relacionado con la aparición de aftas, y solucionando aquellas, se ha podido resolver el problema de las aftas.
Por eso es muy importante buscar siempre las posibles causas de las úlceras para intentar poner solución en ese punto. Pero la estomatitis aftosa recidivante propiamente dicha no tiene causa conocida hasta el momento.
Liquen plano oral: También tiene un tratamiento sintomático. Se han utilizado muchos fármacos para ello, pues no hay ninguno definitivamente mejor, aunque son quizás los corticoides tópicos los que más se han generalizado.
Las úlceras y erosiones tienen un tratamiento sintomático, para el dolor (analgésicos vía oral, anestésicos en enjuagues) y para tratar de acortar el tiempo de recuperación de la mucosa oral (enjuagues varias veces al día con agua de sal o de manzanilla).
Cuando aparecen úlceras en la mucositis por radiación o por quimioterapia, es bueno realizar enjuagues con el siguiente preparado: en 1 litro de agua diluir dos cucharadas de bicarbonato sódico, o bien una de bicarbonato sódico y una de sal común. En los periodos en los que haya úlceras es conveniente sustituir los enjuagues con soluciones fluorada y antiséptica por aquellos realizados con este preparado, que será utilizado después del cepillado cuatro veces al día. Una vez curadas las úlceras se volverá a la pauta habitual de enjuagues.
Lesiones pigmentadas melánicas benignas: Aun siendo benignas, normalmente se suelen extirpar estas lesiones para ser analizadas (biopsia escisional).
Hiperplasia epitelial: Es preciso eliminar los agentes irritantes (elemento que produzca roce, tabaco). Se suele realizar una biopsia para asegurar el diagnóstico clínico y, en algunos casos se vigila la evolución de las lesiones, y en otros se extirpa la lesión (si no había sido ya extirpada mediante biopsia escisional).
Leucoplasia: Como primer paso debe tomarse una biopsia escisional (si la lesión no es extensa) o incisional (en lesiones extensas). En cualquier caso debe tratar de eliminarse la causa irritativa que pudiera haber originado la lesión. Después se analiza la muestra de tejido y si hay displasia moderada o intensa, debe ser extirpada en su totalidad. Si no hay displasias o es leve, puede controlarse la evolución de la lesión al eliminarse la causa.
Eritroplasia: Se trata igual que la leucoplasia, aunque esta lesión tiene más tendencia a la displasia y a la malignización hacia carcinoma (con lo cual siempre suele ser extraída).
Los de las glándulas salivales menores se solucionan por extirpación de la lesión. Las ránulas deben intentar tratarse mediante aspiración del líquido mucinoso extravasado, y canalización y reparación del conducto principal. Si no es posible, se hará la extirpación.
En el caso de litiasis de glándula menor o de quiste de retención mucosa, debe extirparse la lesión. Si hay un cálculo salival (sialolito) en un conducto de una glándula mayor, debe tratar de extraerse manualmente o, si no, con cirugía a nivel del conducto salival. Si la obstrucción se acompaña de infección, debe tratarse la infección con antibioterapia (antes de la cirugía, si la solución va a ser quirúrgica).
Cuando la infección es bacteriana, se utilizan antimicrobianos. Si es vírica (paperas, por ejemplo) no existe un antivírico eficaz, con lo cual la enfermedad acaba por pasarse espontáneamente: Sí conviene tratar la fiebre y el dolor, con antipiréticos y analgésicos.
No existe tratamiento actualmente, por ello, la sequedad bucal suele empeorar progresivamente. Algunos pacientes conservan un cierto grado de secreción; éstos pueden ser tratados con pilocarpina, para estimular más saliva, ya que las glándulas funcionan en parte.
Una técnica más paliativa es la utilización de saliva artificial, para mantener hidratadas las mucosas.
Complicaciones como la caries debe prevenirse. También la candidiasis es más prevalente y dañina en estos pacientes, por ello se utilizan antifúngicos si se sospecha la existencia de esta infección por hongos.
El tratamiento de elección para los tumores es su extirpación, si bien los tumores malignos pueden necesitar una extirpación más radical, con extirpación preventiva alrededor de los límites de la lesión.
Para intentar curar un granuloma periapical se puede tratar la patología inicial del diente, siempre que el diente vaya a ser suficientemente viable después. Por ejemplo, un granuloma periapical (que se ve en las radiografías) causado por afectación de la pulpa por una caries profunda, puede tratarse mediante endodoncia. Después se debe observar al evolución del diente, y si el granuloma va desapareciendo y es sustituido de nuevo por hueso.
Cuando el granuloma no evoluciona favorablemente tras el tratamiento inicial conservador, suele repetirse éste (re-endodoncia) o bien se realiza una cirugía periapical para la extirpación y análisis del granuloma. Esta cirugía periapical se llama apicectomía. En la apicectomía se suele retocar la anatomía del ápice, recortándolo en bisel y obturando el conducto radicular con algún material.
Los quistes odontógenos siempre se suelen enuclear (enucleación es la extirpación de la totalidad de la lesión sin dañarla y sin modificar el tejido circundante) y analizar (biopsia escisional).
Las anomalías del desarrollo se suelen tratar quirúrgicamente (cirugía maxilofacial) para aportar hueso donde no lo hay (transplante desde otros lugares), para eliminar excesos de hueso o para insertar dispositivos intraóseos para favorecer el crecimiento. Estos dispositivos se ponen para realizar la técnica de la distracción ósea (por ejemplo en casos de hipoplasia mandibular severa) Se secciona el cuerpo de la mandíbula y se interpone entre los dos fragmentos una especie de tornillo que, al girarlo, va separando los fragmentos óseos, de modo que entre ellos se va generando hueso.
En estas anomalías del desarrollo, la colaboración del ortodoncista suele ser de gran importancia para intentar conseguir una oclusión mejor mediante movimientos dentales y aparatos ortopédicos de apoyo bucal.
Los quistes exclusivamente óseos, al igual que los odontógenos, se suelen enuclear o extirpar, (y por supuesto, analizar).
Las infecciones óseas se tratan con agente antimicrobianos a altas dosis y en ocasiones la colocación de drenajes quirúrgicos para que se expulse el pus. A veces es necesario su tratamiento en el hospital. Los fragmentos necrosados (secuestros óseos) deben extirparse.
Las lesiones osteofibrosas benignas no se suelen tratar activamente, sólo se observa periódicamente su evolución. En muchos casos se realiza biopsia de alguna de las lesiones, a criterio del clínico. A veces hay que extirpar una determinada lesión o lesiones, si se sobreinfecta o si no es aceptable estética o funcionalmente (oclusión, fonación, respiración).
La terapia de los trastornos metabólicos escapa a los objetivos del tratamiento odontológico. Estos enfermos deben ser orientados por endocrinólogos y a veces requieren intervenciones quirúrgicas para su problema.
Algunos tumores benignos no se extirpan si no suponen alteración funcional (sí se observan periódicamente) si bien otros se extirpan o se raspan para su eliminación. Los tumores malignos se extirpan y muchas veces requieren terapias complementarias.
Última actualización: del 2006
Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá