El tratamiento de las úlceras por presión implica a todo el personal que atiende a ancianos: médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, celadores, cuidadores, etc...
No está de más volver a repetir, antes de explicar las distintas medidas terapéuticas, que el mejor método de tratamiento es la prevención. No obstante, una vez ya producidas las úlceras por presión, la estrategia a seguir abordará distintos puntos:
Debe pautarse analgesia suficiente para controlar los síntomas derivados de las curas y las movilizaciones.
El abordaje de la infección pasa por el tratamiento tópico (sobre la lesión) y el sistémico (oral, intravenoso o intramuscular). El primero se usa pocas veces, debido a la posibilidad de producir reacciones alérgicas. El segundo es utilizado en ulceras de mala evolución a pesar de las curas diarias y el cambio de apósitos frecuentes. Ante síntomas y signos generales de infección, asociados a signos locales en la lesión, como cambio en el color del exudado, enrojecimiento de los bordes o mal olor, la administración de antibióticos por vía general, previa recogida si es posible de cultivo y antibiograma, es la actitud correcta.
A través de dieta y suplementos hiperprotéicos e hipercalóricos.
El abordaje terapéutico de las heridas crónicas pasa por la limpieza, el desbridamiento y por la estimulación del tejido de cicatrización. En general, lo que se pretende es que la úlcera se encuentre en las mejores condiciones para favorecer el proceso fisiológico de la cicatrización.
La utilización de un tipo de cura u otro, con un producto determinado u otro, va a depender tanto del grado de la ulcera, como de las características de la misma (infectada o no).
Está contraindicado el uso rutinario de limpiadores cutáneos o antisépticos porque además de inhibir las células cicatrizantes, inactivan el crecimiento de la célula sana, y pueden ser irritantes o enmascarar una lesión subyacente. Por ello, son pocas las situaciones en las que esté indicado el uso de antisépticos.
En úlceras de gran extensión, sin signos de infección y buen tejido de cicatrización, la cirugía reparadora es una posible alternativa terapéutica. No obstante, ésta está indicada solo en determinadas situaciones excepcionales.
Por regla general, las úlceras en estadio I tardan en cicatrizar de un día a una semana. En estadio II de cinco días a tres meses. En estadio III de uno a seis meses, y en estadio IV de seis meses a un año. Incluso existen algunas lesiones en estadios mayores que pueden no cicatrizar nunca.
Última actualización: del 2006
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.