La vacunación consiste en la inoculación de microorganismos muertos o vivos atenuados para provocar una respuesta inmunológica similar a la que desencadenaría la infección por dichos microorganismos, pero sin peligro para el vacunado. Es esencial seguir el calendario vacunal para que el individuo, en este caso el niño, quede protegido frente a las diferentes infecciones y se prevengan así las posibles complicaciones asociadas a ellas.
Se puede vacunar contra la hepatitis B siguiendo 2 pautas diferentes, en ambas se emplean 3 dosis de vacuna. Una de las pautas consiste en vacunar al nacimiento, posteriormente a los 2 meses de vida y, por último, a los 6 meses. La otra pauta supone administrar la primera dosis a los 2 meses, la segunda a los 4 meses y la tercera a los 6 meses. Lo anterior es válido para hijos de madre sana, no portadora de hepatitis B. En hijos de madre con hepatitis B se comienza la vacunación en el paritorio o, como muy tarde, en la primera semana de vida con la primera dosis de vacuna y con una inyección de anticuerpos ya formados frente al virus de la hepatitis B (se conoce como gammaglobulina). La segunda dosis se aplica al mes de vida y la tercera a los 6 meses.
En adolescentes que no fueron vacunados frente al virus de la hepatitis B en su primer año de vida se está usando la pauta de 3 dosis a los 0-1-6 meses, que se administra entre los 11 y los 12 años.
Esta es una de las vacunas conocidas como combinadas porque incluye varios microorganismos ante los que el cuerpo creará inmunidad, así disminuye el número de pinchazos que dar al niño. Se administra en 5 dosis comenzando a los 2 meses y con las siguientes dosis a los 4 meses, a los 6 meses, a los 15-18 meses y a los 3-6 años. Posteriormente, entre los 13 y los 16 años, se opta por dar un refuerzo (con menor dosis toxoide diftérico), que se debe repetir cada 10 años y que puede o no incluir protección frente a la tos ferina.
Frente al virus que desencadena esta enfermedad con afectación neurológica actualmente se utiliza la vacuna inyectable, no la oral, y en 4 dosis: a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6 meses y los 15-18 meses.
Al igual que con la vacuna anterior la pauta recomendada son 4 dosis a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6 meses y a los 15-18 meses. Gracias a esta vacuna han descendido espectacularmente los casos de epiglotitis (inflamación de la epiglotis que dificulta el paso del aire a los pulmones).
Si esta vacuna se aplica en el primer año de vida se hará a los 2 meses, a los 4 meses y a los 6 meses. Se está estudiando la eficacia a medio plazo de otra vacuna que se podría administrar en dos dosis. Cuando se tiene que vacunar a mayores de un año basta con una dosis, siendo adecuado vacunar a los adolescentes no vacunados hasta los 18 años.
Se trata de otra vacuna combinada que protege frente a los virus del sarampión, de la rubéola y de la parotiditis (paperas). Se administra en 2 dosis cumplidos los 12 meses de edad, separada una dosis de la siguiente por un mes, por lo menos. Generalmente se aplica a los 12-15 meses la primera dosis y a los 3-6 años la segunda. Lo ideal es que esta segunda dosis se administre una vez que se va a iniciar la escolarización.
Es aconsejable su administración mediante una dosis entre los 12 y los 15 meses de vida. También se puede vacunar al resto de niños no vacunados y que no hayan pasado la enfermedad antes de que cumplan los 13 años.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.